Carta #2

Querida,

Son las 12:31 am en San José, hacen 21 grados que se sienten como 10, despierto a media noche aún con mi ropa puesta, caí por el cansancio, ya no se distinguir si es emocional, mental o físico, han sido días duros, meses duros, un año duro, mi cuerpo lo reciente y soy un desastre.

Hay un vacío en el pecho de esos que quedan después de una noche de drogas, algo falta y el cuerpo intenta llenarlo con respiraciones profundas tan constantes que en algún momento dejaron de ser suspiros.

Me sorprende despertar durmiendo al revés, he notado que lo hago cuando me enerven las emociones, como cuando mi abuelita falleció y pasé durmiendo en una esquinita de una desmesurada cama con la cabeza en donde deberían estar los pies, como un reflejo de esto que me agrede, casi siempre en soledad.

Son las 3:31 am en Buenos Aires, hacen 28 grados y dormís, despierto y pienso en vos, en la necesidad que tengo de sentirte sin saber si quiera como oles, sin conocer tu piel y tu sabor.

Guardo cada beso para dártelos de una sola vez el día que coincidamos y solo me da la imaginación para pensar como se sienten tus labios, cruzo mis brazos apretando mi pecho tratando de imaginar tus abrazos.

Sin fuerza y con los brazos adormecidos llenos de hormiguitas te escribo esta carta, esta no va en papel es virtual como nuestra relación.

Hoy duermo al revés como cuando ella se fue, hay un vacío es su ausencia y tu ausencia se le une, pero ahora hay una ilusión.

Besos,

U

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