El software como sofisticación del olvido

Foto | Filemón Alonso-Miranda @urbanitas

Sin caer en la tentación de la nostalgia negativa la política de la tardomodernidad es sustituir esas compañías que desde el Australopithecus acompañaron a los humanos y que llamaron dioses, por el Facebook, Twitter e Instagram. Esos software y ya no el hardware de piedra, pintura o madera son los seres que acompañan nuestro recorrido por el planeta. Creo que no se trata tampoco de negar los avances que ha traído este cambio de la vida contemporánea ni de pedir que regresemos a esos tiempos en los que un rayo era considerado como el avistamiento de un dios, se trata de repensar un poco en dónde nos encontramos. Esta semana sobre la avenida Patriotismo, en la ciudad de México, me encontré un grafiti con una interesante pieza que le daba relieve a la cabeza de Tláloc, dios de la lluvia en la era precolombina, y pensé que sí, al menos en el país la mayoría sabe que esa imagen representa a esa deidad antigua pero el respeto, admiración o devoción ha desaparecido, pero no sólo con quienes la sustituyeron en su momento, esos también han sido relevados y ahora estamos de manera afortunada solos en esta galaxia de suburbio, en este sistema solar abandonado en la periferia del universo, por eso es mejor contar con Twitter, Facebook e Instagram para platicar de nuestra soledad profunda.