Sin electricidad en la maraña de cables y datos

De cuando vuelves a escuchar tus pensamientos cuando no tienes internet

Son las 12:23 AM y no hay electricidad en la zona; todo está apagado en la calle, sólo se escucha el ruido de los vehículos y la estridente sirena de las ambulancias que pasan todo el tiempo por esta avenida. Activas los datos a tu teléfono y vuelves a sincronizarte con el ritmo del timeline. Usuarios que envían mensajes a una zona en donde son magnificados, revisados, editados, eliminados. El reino del Like los recibe con su promesa de virilización del sistema.


Alguien dice en la calle que estamos atrapados en la maraña de los datos que envían todos los teléfonos móviles del mundo, que eso crea una membrana alrededor del planeta y que es igual de sútil y poderosa que la realidad (lo que sea que ello signifique). Me recuerda el guión de la película Underground en donde se encierra un grupo de personas en un sótano durante 15 años en espera de que se acabe la guerra, pero quien los encierra retrasa una hora cada día y al final de todo ese tiempo en realidad pasaron 20 años. Al final se dan cuenta de que la guerra terminó muchos años atrás, que los mantuvieron cautivos todo ese tiempo sin ningún motivo, que fueron manipulados, que aceptaron la realidad que les ofrecieron sin dudar nada. Me pregunto si eso nos pasa a todos con la televisión, las redes sociales y la ciencia que dicta la verdad oficial. Creo que también estamos —de manera metafórica, obvio— en esa misma situación. Help.