Crear paisajes caminando
Entrevista con Marlitt Almódovar

Caminamos todos los días entre lugares concurridos y ruidosos, más aún: en sitios con diferentes aromas, pero ya no lo percibimos en su totalidad porque 1) nuestra atención se concentra en estar alertas en la ciudad ante cualquier situación y porque 2) se han vuelto tan cotidianos nuestro recorridos que ya desgastamos esa capa delgada de asombro ante nuevas experiencias.
¿Y si aprendemos a conectarnos con los lugares que sean de nuestra elección?, ¿cómo se puede hacer? ¿Qué es la memoria y cómo se conserva en los espacios? Marlitt Almódovar (Ciudad de México, 1982) explora desde las artes plásticas los diversos flujos del tiempo que ocurren en la vida cotidiana y su conexión con la memoria y el caminar por la ciudad para generar nuevos paisajes mentales.
Con su trabajo busca enfrentar al tiempo y vencerlo; sabemos que nadie ni nada lo logra, pero aún así ese intento es valioso, arriesgado y es importante manifestarlo. Con ella conversé sobre caminar en la ciudad, memoria y walkscapes. Les dejo esta conversación.
–Por qué es importante la memoria
En mi trabajo plástico abordo el tiempo. La única forma como sobrevive el pasado es través de la memoria, que es una de las formas que toma el pasado para continuar. Cuando ésta desaparece lo que queda del pasado se olvida. Sin embargo, cuando abrimos la sensibilidad y abordamos el espacio nos damos cuenta de que el espacio habla, de que tiene ciertas características. Estamos reteniéndolo, estamos considerándolo.
–Cómo se puede conectar una persona con la memoria del espacio
Lo cotidiano tiene ciertas características: ocurre todos los días y para sobrevivir a la cantidad información y estímulos que implican nos desensibilizamos y de esta forma el día a día pasa. Lo que se puede hacer es tener una propuesta crítica hacia lo cotidiano, despertar la sensibilidad. lo más fácil para resensibiizarnos es acercarnos a una cotidianidad que no es nuestra, pero que es prestada, como lo es el ir de viaje: nos acerca a una cotidianidad que se parece a la nuestra, pero que no es. Nuestros sentidos se despiertan y le ponemos atención a los detalles del clima, la comida, entre otras cosas.
–Qué es un walkscape*
Los walkscape tienen como objetivo sacarnos de nuestra cotidianidad; te pongo un ejemplo: en nuestro caminar vamos a pasar por un lugar y allí vamos a poner a nuestros sentidos a reconocer las características del lugar, los sonidos, vamos a observarlos, retenerlos sin tener que salir de viaje y sin tomar prestada una cotidianidad. Con los walkscapes vamos a andar pero tratando de reabrir esa sensibilidad que se ha quedado callada. Esto se puede hacer incluso desde la cocina de tu casa y lo que nos proponen es sacarnos del letargo en que nos hemos sumergido.
*Walkscape es una palabra creada del inglés walk (caminar) y landscapes (paisajes); de acuerdo con Careri Francesco (Roma, 1966) es la habilidad de usar el andar propio como una herramienta para descubrir, crear o modificar categorías cognitivas con las que pensamos los lugares. El andar como práctica estética.
–¿Cómo se relacionan memoria y caminar?
Memoria es la permanencia de una vivencia significativa; caminar, por lo general, va ligado al olvido: casi siempre lo hacemos por desplazamiento del punto A al punto B. En los walkscapes reflexionamos sobre todo eso de lo que no nos percatamos en la cotidianidad en esos tramos. Caminar con la sensibilidad abierta sí va ligado a la memoria. Abrimos la sensibilidad y la reflexión para darnos cuenta de cómo son los espacios, cuáles son sus sonidos, aromas, qué tipo de gente hay alrededor. Desafortunadamente no podemos estar sensibilizados todo el tiempo en la ciudad, sólo lo podemos hacer por momentos. En estos talleres propongo: en qué lugar vamos a actuar, reconocer los sitios que pueden ser apropiados para esa práctica y qué acción cognitiva vamos a ejercer sobre ella.
–¿Cómo se crea paisaje al andar?
Hacer paisaje caminando es como arrojar tu percepción a un sitio y con ello cambiar o ver nuevas cosas sobre ese lugar. Hacer paisaje es generar una nueva idea sobre la percepción que tienes de un espacio y darte cuenta de que puedes cambiarla.
–¿Por qué te interesa retener el flujo del tiempo?
Siempre trato de retener algo del flujo del tiempo porque quiero empoderarme sobre la dimensión temporal, que es más tiránica que la espacial. Retengo en el presente algo de los eventos para empoderarme de esa tiranía. Tengo una serie que se llama Fragmentos de fermentación de la memoria que empecé desde 2011. Siempre llevo conmigo envases de vidrio pequeños, portátiles y cuando ocurre algo importante lo retengo. En esos envases conservo lágrimas, semen de ex parejas, cabello de amigos cercanos; eventos que trato de retener. Después de seis años esa memoria se fermentó, tal vez se descompuso o ya no existe. En esta serie también nieve de Japón y Suecia, tierra y agua de Auschwitz y que corresponde a mi estrategia de cómo detendré de forma simbólica el tiempo.

–Hiciste un walkscape en el Metro de la ciudad de México, ¿en qué consistió?
Tenía que trabajar fuera de la ciudad de México y me di cuenta de que la urbe que me parecía muy cotidiana y detestable hasta ese entonces de pronto se convirtió en nostálgica. Empecé a hacer una ruta de las líneas que más me gustaba y de las estaciones para llevarme algo del Metro conmigo. Buscaba en cada estación, en una actitud un poco vandálica, y que entrara en uno de los frascos de vidrio. Me llevé fragmentos de puertas, escaleras, muros. El resultado fueron fragmentos que presenté como una pieza en una caja fluxus señalando a qué parte y a qué estaciones correspondían.
En este trabajo por retener la memoria de los eventos que le son importantes está una pieza que conserva material con el que sepultaron a su padre; ahora se dedica más al dibujo y alista un taller sobre walkscape en la ciudad de México.
Aprendamos a caminar para crear nuestros paisajes de la urbe y resignificarlos.
