Gett, El divorcio y las paradojas de la mujer en Israel

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La película “Gett- el juicio de Vivian Amsalem” fue estrenada en el 2014. Coproducción franco-alemana-israelí, presenta al mejor estilo del proceso kafkiano un juicio asfixiante e interminable donde no hay crimen ni acusación de por medio. No hay inocentes ni culpables. Si hay jueces, testigos y abogados. Y lo que se juzga es tan solo el otorgamiento de un divorcio.

A pesar de la aparente banalidad del juicio, la película logra transmitir un suspenso, intensidad y encierro mayor que si se estuviera juzgando un asesinato. Y aquí lo interesante de la película: presentar las paradojas de uno de los países que es uno de los más modernos, plurales y tecnológicos pero también donde solo el divorcio puede ser otorgado por el hombre.

La película está dirigida y protagonizada por la prestigiosa directora y actriz israelí Ronit Elkabetz. Bien podría ser una obra de teatro. Todo sucede en el tribunal rabínico. No hay cambios de escenarios, la cámara prácticamente no se mueve. Y en esa misma pequeña sala sucede todo. Logrando así transmitir la situación de debilidad que vive la mujer.

El guión fue también escrito por Ronit junto a su hermano Shlomi, quienes en diversas entrevistas expresan la intencionalidad de la película: abrir el debate sobre el divorcio en Israel.

El Gett, la forma religiosa en la que se establece el divorcio en el judaísmo, no es un fenómeno moderno , sino que por el contrario es tan tradicional como el mismo casamiento.

La ketuvá, el acta tradicional de casamiento, siempre tuvo por objeto proteger a la mujer y establecer las garantías que ella debía recibir en caso de divorcio. En la ley judía siempre existió la posibilidad de separación y por ende nuevo casamiento de cada uno de los cónyuges.

No obstante , siempre bajo mediación de un tribunal rabínico y de la decisión primaria del hombre.

En un país moderno como Israel las mujeres pueden elegir sin interposición del estado la vida que quieran llevar. Pero quienes viven en un ámbito regido por la interpretación ortodoxa de la ley judía esto conlleva varias complicaciones.

La única opción para una mujer que viva en un contexto ortodoxo para poder volver a formar pareja, o vivir sola sin ser juzgada, es que le sea concedido el gett. Y aquí el drama que presenta la película: un tribunal rabínico compuesto solo por hombres que esperará los años que sean necesarios para que el marido acepté dar el gett. Y en caso de negarse, buscarán todas las formas posibles de decirle a la mujer que regrese con su marido, antes que obligarlo a dar el divorcio.

La película presenta de manera respetuosa e incisiva los fuertes matices de esta difícil situación. Cabe destacar las grandes actuaciones. Una película para abrir más preguntas que respuestas.

Trailer de la película https://www.youtube.com/watch?v=_tBANuo7FjE