Silencio y complicidad: neonazis en Bariloche

Audio de la Columna

Pasada unos días del lamentable episodio en donde estudiantes de un colegio alemán de Buenos Aires deciden disfrazarse de Nazis me gustaría formularme algunos interrogantes. Mucho se habló sobre la actitud de los jóvenes disfrazados, de su colegio, sus padres, su casa. Poco se habló de que este episodio sucedió en Bariloche.

Que los chicos caminaron tranquilamente con esos disfraces por la ciudad. Que así los dejaron ingresar al boliche. Que ni empresa de viaje, ni acompañantes reaccionaron ante la cuestión. Que muchos adultos comentaron y comentan “que fue un chiste”. Y que recién cuando estudiantes de ORT se dieron cuenta de la gravedad de lo ocurrido y decidieron enfrentarlos, la noticia estalló. Como si mientras tanto todo era normal , todo era aceptable, nadie se inquietaba ni notaba que “algo no estaba bien”.

Al recordar este episodio en Bariloche me es inevitable el pensar en la gran película de Lucía Puenzo “Wakolda”. Fue Estrenada en 2013 y protagonizada por actores como Diego Peretti, Natalia Oreiro y Elena Rogers . La película se sitúa en los años 60 en Bariloche y narra el encuentro de Menguele con una familia tipo de clase media, dueña de un hotel familiar.

En “Wakolda” se narra con un impresionante realismo y sentido del detalle como un hombre como Joseph Menguele puede ser a la vez encantador y perverso. Como en Bariloche existía un submundo y una gran comunidad cómplice de los nazis. Desde el colegio secundario Alemán, hasta vecinos de la zona.

En la película y en nuestra historia Argentina entra el juego el concepto de “Banalidad del mal” de Hanna Arendt. Para hacer el mal no hace falta ser un monstruo. Y “personas comunes” pueden cometer el mal por qué a su alrededor puede existir una cadena de silencio y complicidad.

Un disfraz puede ser un disfraz. Pero cuando estudiantes de un colegio Alemán deciden disfrazarse de los responsables de la peor barbarie de la historia, el disfraz es un símbolo. Un símbolo de cómo en pleno 2016 quizás haya muchas cosas que se mantengan en la Argentina. Funcionarios y gobernantes que fueron a abrirles las puertas a ex jerarcas nazis. Familias que transmiten en sus hijos los peores sentimientos antijudíos. Un bariloche que supo ser un albergue de los peores criminales de la historia y que se mostró ante un peligroso y cómplice silencio.

Jóvenes judíos que decidieron actuar y llamar la atención sobre lo que a “todo el mundo le parecía normal”.

Quizás no tanto haya cambiado.

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