¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! (de Walt Whitman)

Oh, Captain! My Captain! de Walt Whitman es un poema que merece ser leído dentro y fuera de su contexto. Su lugar histórico tiene mérito, pero el poema en sí mismo es muy expresivo y muestra algo que valoro mucho: la indiferencia del medio ante la tragedia individual. Justo como la muerte de Charles Bovary, la muerte del capitán sucede en medio de un paisaje agradable, en una situación de fiesta que continuará más allá del dolor que experimenta el hijo del capitán en la cubierta del barco.
Aquí mi traducción del poema.
¡Oh, Capitán! ¡Mi capitán! Nuestro viaje ha terminado,
el barco se ha marchitado, el premio ya esta ganado,
suenan del puerto cercano campanas, gente exultante,
los ojos sobre la quilla, la nave osada y sombría,
pero ¡oh, corazón!
sangrantes gotas rojas
do mi capitán yace
caído, muerto, frío.
¡Oh, Capitán! ¡Mi capitán! Ven y escucha las campanas,
por ti ondean la banderas, por ti trinan las cornetas,
para ti los ramos de flores, llenas las costas por verte,
es por ti que están llamando y que voltean sus cabezas.
¡Aquí, querido padre!
¡Al brazo que te tiene!
Es sólo un sueño que estés
caído, muerto, frío.
Mi capitán no me responde, sus labios están pálidos,
mi padre no siente el brazo, no tiene pulso o voluntad,
el barco está sano y salvo, su viaje finalizado,
ya del temerario viaje el objetivo cumplido;
hoy suenen las campanas,
mientras, yo caminando
la cubierta en que yace
caído, muerto, frío.