Luces y estrellas

De pequeña, cuando miraba hacia el cielo de la ciudad, alcanzaba a ver el reducido territorio de estrellas, recuerdo que tenía una especie de manía por contemplar un brillo, y un blanco radiante del cuál no sabía de dónde provenía, ni qué significaba. Con el tiempo volaba más en las ventanas de mi casa al citarme frecuentemente en las noches para sólo verlas y poder dormir.

Solía pensar que en una estrella se iba a vivir un alma, un difunto. Que el cielo estaba plegado de las millones de personas que habían pisado la tierra y se habían ido, (evaporado cósmicamente, como suelo representarlo en un pensamiento añejo y vago de niña).

Probablemente mi época cambió, de niña que ama las estrellas a, mujer que le busca sentido a las luces de la ciudad. Sé ahora que ambas tienen una conexión, una no menos que la otra. Encuentro esto como un análogo de algo simple como la luminiscencia de un encuentro nocturno de almas y polvo cósmico; como desde su creación, hasta nuestro deber y rutina del día siguiente, donde existimos en un mismo plano del ahora y que, tanto las estrellas, como los humanos se encuentran en una expresión tan semejante en la luz que posee la persona, como la belleza de la estrella.

He llegado a sentir que cuando estoy a punto de tocar una estrella en mis sueños, toco energía por todos lados, energía amorosa, energía mística, energía y mucha luz.

Hoy me encuentro como esa niña que busca el significado de Orión, que sabe que mira a Mintaka, Alnitak y Alnilam (“Los Reyes Magos”). Qué embellece, contempla, pues he sido chiflada desde entonces, con pensares que sólo me entiende la almohada, o mi ventana (las dos cosas favoritas).

Aterrizando la divagación: las luces de la ciudad, son almas, son mismos significados que las estrellas, probablemente no en términos de astrofísica, pero sí en una gama de colores, en paletas de pensares y sentires, en portadores de la energía sapiens, y animales característicos unos de otros.

Deleito ambas.

Y sueño con ambas épocas, dramáticamente ésta, dulcemente la niña.