Un ramalazo (I)

Porque a veces los necesito.

De repente me encuentro mirando en el vacío miles de inquietudes que revolotean en mi mente. Me encuentro despierta mirando mis manos ansiosas de tomar el coraje que deseche en la pena de ser quien realmente soy.

Estoy decidida a que no quiero seguir miedosa ante las indiferentes adversidades que me entierran los sueños. No sé si quiero volar, pero sé que no quiero aferrarme a la suciedad del olvido.

Me gusta la tierra y su olor, prefiero llevarla conmigo. Siento deseos y anhelos picando en mis cuerdas vocales, y palabras flojas salir con desconsuelo de mi boca. Me encuentro mirando en el vacío recuerdos que se tatúan con tinta lila entre mis venas.

Vivo dispuesta frente a una pared verde que bloquea mi verdad. Quiero cambiar, pero me gusta la sábana y su comodidad.

Sé que quiero, pero prefiero dudar. Me encuentro mirando un reloj con agujas rotas colgando de mis sueños. Vuelvo a ver el vacío y encuentro mi reflejo. De repente no es el vacío, soy solamente yo.

Y sé que no puedo cambiar el mundo pero al menos quiero intentarlo.

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