El periodismo del futuro es HOY.

Los medios tradicionales han dejado de ser lo principal, las personas hoy acceden a ellos por medio de aparatos tecnológicos.

Durante los últimos años la sociedad ha estado viviendo una revolución tecnológica, en la que hemos llegado a un mundo dominado por lo digital. La era digital se ha instalado definitivamente entre nosotros, y retroceder o hacer que no sea así, es prácticamente imposible. Con el paso de los años, las nuevas tecnologías y esta revolución digital y tecnológica, el periodismo ha evolucionado.

Muchos piensan que estamos ante el inicio de una nueva era del periodismo; en su producción, consumo e influencia social. Yo a diferencia de ellos, pienso que ya estamos en esta nueva era desde hace algunos años. El periodismo del futuro es hoy.

El pasado, presente y futuro del periodismo fue, es y será siempre el mismo en su esencia, nunca cambiará; contar historias desde la no ficción, informar objetivamente, analizar la actualidad para explicar lo que pasa y por qué pasa. El contraste de fuentes y la verificación de la información siempre deberán ser sus principales máximas. Pero lo que sí ha cambiado y se transformará serán sus formas de distribución. La revolución tecnológica que se ha estado viviendo durante los últimos años ha logrado la convergencia de las nuevas tecnologías y estas han modificado el relato periodístico.

Las nuevas narrativas de hoy son transmediáticas. Según Pilar Irala Hortal (2014, p. 147–148), esta es una fórmula de comunicación multimedia e hipertextual basada en la transmisión de un contenido, de una historia o pieza periodística a través de diferentes medios (imagen, audio, vídeo). Estos nuevos formatos han convertido al periodista en un generador completo de experiencias, porque permiten generar contenidos inmersivos para el usuario. El reto del periodismo de inmersión es hacer que el usuario sienta lo que el periodista sintió en ese momento de inmersión.

Periodismo transmedia

De una forma innovadora y creativa, el periodismo de datos, de investigación, narrativo y de inmersión, convergen en una sola plataforma transmedia. Un claro ejemplo de estos es el documental interactivo de la RTVE, Montelab.

Montelab es un docugame; una mezcla entre juego y documental que muestra los efectos de la crisis económica en España. Fue producido por el Laboratorio de innovación de rtve.es. En esta plataforma hay que afrontar el reto de ser propietario y dueño de una vivienda en la época de la burbuja inmobiliaria, afectada luego por la crisis.

En estas plataformas el usuario tradicionalmente pasivo, se convierte en activo, ya que es él quien debe tomar las decisiones y decidir qué quiere ver. En Montelab, Por medio de un juego animado que mezcla ficción y realidad, y apoyado en testimonios de diferentes personas que tuvieron que vivir la crisis, se cuentan historias que llevan a que el usuario tome una serie de decisiones que lo harán avanzar o perder el juego. Es una narración ergódica, en la que el usuario deberá ponerse en los zapatos de quienes compraron una vivienda durante la crisis inmobiliaria, y deberá ir eligiendo la opción que mejor le parezca en la compra y utilización de su vivienda. El usuario deberá tomar las mejores decisiones para poder atravesar toda la línea del tiempo desde el 2007 al 2012. Además del juego, hay una mezcla entre texto, vídeo y audio. En esta plataforma el principal elemento de interactividad es el mismo juego, el documental deja de ser algo estático y se vuelve algo dinámico. El poder moverse y tomar decisiones hacen que el espectador explore y haga las cosas según sus gustos y personalidad. La línea del tiempo también es muestra de interactividad, puesto que el usuario puede mirarla en cualquier momento y recordar la decisión que tomó en ese momento y leer, mirar o escuchar la información de cualquier momento de la línea.

Hoy, el público no se limita simplemente a recibir la información sino también a generarla. En general, en todas estas plataformas se le ofrece la opción al usuario de generar él mismo contenidos.

En Montelab el espectador es el protagonista. Él mismo decide qué quiere que pase y según los indicadores de felicidad y dinero que aparecen en la pantalla debe tomar decisiones para mantenerse en el juego. Puede escoger su tipo de familia y tipo de vivienda que desea. Además debe él mismo moverse con su mouse y su teclado a la dirección que desee.

Montelab es solo uno de los muchísmos ejemplos que se pueden encontrar hoy de estas nuevas plataformas periodísticas.


El reto de los periodistas hoy es garantizar el periodismo de calidad pero irse adaptando a todo lo nuevo que la tecnología tenga para ofrecer. Lo más importante es poner al usuario como centro y desarrollar siempre las estrategias en torno a él.

En cuanto al oficio del periodista, este no será muy distinto a lo que era en sus inicios. Seguirá siendo necesario ir a los sitios, hablar con la gente, contrastar datos e informaciones, escribir con rigor, pero siempre adaptandose a las nuevas tecnologías que el mundo ofrece e irá ofreciendo día a día. Se debe enfrentar la innovación como mayor reto del futuro, y hacer uso de los nuevos recursos como el audio interactivo, el vídeo y la fotografía en 360 grados, la generación de experiencias de realidad virtual, las cámaras web, el vídeo y fotografía en 3D.

Y si el futuro del periodismo es hoy, entonces ¿Qué vendrá después? …

La tecnología y el periodismo van tan de la mano, que si ahora nos están sorprendiendo, no me logro imaginar cómo nos irán a sorprender en unos cuantos años.