Una ola
Una ola sin fin, que parecía nunca caer. Pero cayó y tan fuerte que su estruendo no dejo más para ver.
Ese dia me sentí identificada.
Era pura, transparente, dinámica pero de golpe y de la manera más inesperada, caí. En lo mas profundo.
Cada segundo, minuto, hora, día son los responsables de poner en mundo patas para arriba de golpe. Nada es estable.
Uno sabe eso pero a la vez no se lo espera ni quiere imaginar porque le tenemos miedo al cambio, a la oscuridad, a lo desconocido.
Y cuando el rumbo toma otra forma de la que esperabamos, se nos viene todo más abajo de lo que podría haber sido.
Pero es ahí, en el fondo y las peores circunstancias cuando uno tiene que mirar hacia arriba, agradecer y entender que las respuestas, a pesar de tardar, llegan siempre… Porque todo es perfecto.
Hasta las peores situaciones, tienen un significado que va más allá de todo lo que nuestras mentes estructuradas pueden ver.
Tenemos que ser capaces de verlo, entenderlo y saber que estamos hoy acá para darle al resto ese “pequeño” optimismo de seguir adelante a pesar de las adversidades.
Ese optimismo de decir… todo fluye para todos y vamos a recorrer el camino indicado.
Tengamos simplemente paciencia y principalmente coraje!
Sigamos adelante que nos espera el mundo abierto de oportunidades para brindarnos.
Sigamos y no nos detengamos.