Convicción

Un gran amigo en un gran lugar.

Es difícil no sentirse inspirado al ver y escuchar el testimonio de hermanos en la fe que han salido vencedores, por la gracia de Dios, en momentos críticos de la vida. El dia de hoy escuché dos testimonios espectaculares al iniciar el servicio dominical, que además de llenarme de alegría, me ayudaron a fortalecer mi fe. Uno de ellos sobre cómo Dios brindó sanidad, y otro mas sobre como Dios brindó seguridad, ambos en situaciones peligrosas. Si quieren imaginarse este momento, pueden visualizarme conmovido, llorando y agradecidisimo con Dios.

Mirando hacia atrás, el servicio no pudo empezar mejor, sobre todo en relación al tema de la predicación: La convicción.

convicción:
Seguridad que tiene una persona de la verdad o certeza de lo que piensa o siente.

Lo que nos lleva a preguntarnos, convicción de que?

Para un cristiano la respuesta debería ser fácil: tenemos la convicción de que Jesús es el mejor camino que podemos tomar. Y esto por consiguiente nos lleva a aceptar la Biblia como la palabra de Dios y la verdad para nuestras vidas. Porque? por fe.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1

Y esa fe es resultado de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas por medio del sacrificio de Jesucristo, y es resultado además de una íntima relación con nuestro creador, relación en la cual, podemos experimentar su presencia.

Y es curioso, pero tener convicción de que la palabra de Dios es verdad, es también reconocer que tenemos un enemigo de por vida, al menos en esta vida. Un enemigo antagonista que va en contra de todo lo que Dios quiere para nuestras vidas, y por lo tanto, su trabajo consiste en desviarnos del camino de Cristo.

Y aún más curioso, si este enemigo traicionero llegara a ser capaz de destruir nuestra convicción, que esta puesta en Dios, qué implicaciones tiene esto para el? Pues si por nuestra convicción en la Biblia es que lo reconocemos como enemigo, perder nuestra seguridad en la palabra nos lleva a desconocerlo. Cuanto más peligroso es un enemigo que no sabemos que esta destruyendonos! Cómo podríamos estar atento de sus ataques, o prepararnos para defendernos?

Esto me lleva a recordar un artículo que habla acerca del miedo, como una de las principales armas del enemigo. Y en este mencionan una referencia que me sorprendió bastante, y que me lleva a comparar este enemigo invisible a la enfermedad de la lepra.

Según este artículo, la lepra puede estar en tu sistema de 2 a 5 años antes de que puedas ver los síntomas. Aveces puede pasar desapercibida por hasta 20 años! Pero, cuando los síntomas empiezan a mostrarse, esta enfermedad ya ha debilitado muchos de los nervios y algunos órganos del cuerpo.

Y esto nos lleva a una pregunta:

Cuánto tiempo hemos sido victimas del diablo sin saberlo?

En mi caso, pasé casi 23 años ignorando esta verdad.

Ahora, veo otro aspecto de la convicción que salio a la luz gracias a esta predicación. Tener convicción significa seguridad de esperar las promesas de Dios, en cambio, tener miedo implica inseguridad y la espera de la desgracia.

Y como menciona el artículo que cité más arriba, el miedo es una de las principales armas del diablo, y lo usa para alejarnos de la verdad.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” S.Juan 14:6

Esto clarifica para mi el significado de la convicción cristiana y la importancia de cultivarla, y de defenderla. Y aunque es cierto que en muchos de los campos de estas batallas, el enemigo será el diablo y la corriente del mundo dominado por él, sabemos que debemos cuidarnos también de nosotros mismos. Porque aunque defender nuestra convicción es difícil cuando los demás nos ven, es aún más difícil, almenos para mi, defenderla en la privacidad.

En la palabra de Dios, se nos revela una manera de vivir contraria a la corriente del mundo, pues encontramos que para ser el primero, debemos ser el último, para ser líderes, debemos ser siervos, para reaccionar a las ofensas, debemos responder con amor, para ver la obra de Dios en nuestras vidas, primero necesitamos creer. Y es en este contexto que la palabra de Dios nos dice:

“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.” S. Lucas 16:10

Mientras que el mundo nos dice cosas como: mientras nadie se entere de lo que hiciste no pasa nada, o que un poquito de vicio, inmoralidad, mentiras blancas y bromas pesadas no le hacen daño a nadie; Jesús nos dice: Si fallas en las cosas pequeñas, como voy a confiar en ti para las cosas grandes? Lo que nos lleva a la pregunta: Cómo podemos esperar que Dios haga su obra en nuestras vidas si no puede confiar en nosotros?

Es justo por esto que debemos de examinar nuestras vidas y buscar esas áreas en las cuales nuestra convicción no está siendo evidente. Puede ser al momento de sentir ambición por dinero o poder, o por ver lascivamente a una mujer, o inclusive por hablarle mal a nuestros padres o nuestro prójimo. Es en la manera en la que enfrentamos las pequeñas cosas de la vida, como construimos nuestro testimonio.

Y para terminar quiero hacer énfasis en un punto que muy frecuentemente yo necesito recordar. Tengamos convicción en que nuestro Padre celestial es amor (1 Juan 4:8), y nos ha dado una esperanza por gracia (2 Tesalonicenses 2:16) para ser perdonados por todos nuestros pecados (Efesios 1:7), y tener una forma de acercarnos a Él (Hebreos 7:19).

Y como dijo Israel Silva al finalizar la predicación (parafraseado):

No te apoyes en tus propias fuerzas ni en tu propia sabiduría, apóyate en Él y buscalo, llénate de la palabra y de sus promesas, pues Dios es fiel. Echa mano de la vida eterna.

Llamada a la acción:

No permitas que este mensaje quede en el olvido de la memoria de corto plazo. Si algo de este texto te ha llamado a reflexionar sobre tu vida, contactame, dejame un comentario o saca el tema a la conversación la próxima vez que nos veamos. Me importas mucho, estoy para servirte.

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