EL MIEDO A VIAJAR. Un miedo patológico

MIEDO A CONDUCIR EN RUTA/ AUTOPISTA.

Nos podemos encontrar con un abanico de posibilidades cuando hablamos de la fobia a conducir y éstos requieren tratamientos psicológicos diferentes. Existe el miedo en general a agarrar el auto, el miedo específico a conducir de noche, en rutas o autopistas, el miedo orientado a un accidente, el miedo a perder el control conduciendo o el miedo a provocar un accidente.

Cuando nos referimos a la fobia a conducir en rutas o autopistas, hablamos del miedo a conducir sin haber sufrido previamente una experiencia traumática como un accidente. Generalmente existe un antecedente de pérdida de control durante la conducción, la persona se ha sentido mal o ha tenido un ataque de pánico sin motivo aparente.

Síntomas frecuentes

El malestar puede aparecer cuando la persona piensa que tendrá que conducir por rutas o mientras conduce, se manifiesta con una fuerte descarga fisiológica que puede estar formada por uno o varios síntomas: sensación de mareo, palpitaciones, sensación de asfixia, taquicardia, sudor frío, temblor de piernas y/o manos, ganas de vomitar, etc.

En la persona con este tipo de fobias predomina una memoria visceral que mantiene constantemente activas las sensaciones de peligro vividas, los recuerdos de estos síntomas, activándose físicamente incluso cuando no está conduciendo o antes de hacerlo. Pueden experimentar también el anticipo de la ansiedad, donde se presenta una invasión de pensamientos catastróficos “antes” de conducir, como la posibilidad de tener un ataque de pánico y no poder parar el coche, o tener un accidente, o la posibilidad de matarse o que mueran sus familiares, o sentirse mal y no poder tener la ayuda disponible.

Consecuencias que trae este trastorno

La fobia persiste porque la persona pone en práctica tres acciones para no sufrir: evitar conducir solo en rutas o autopistas, pedir ayuda haciéndose acompañar por un familiar si no tiene más remedio que conducir, y tratar de controlar sus sensaciones físicas del miedo.

En la mayoría de los casos evitan también relacionarse con personas que viven a distancias lejanas, usan caminos alternativos para llegar a su destino, rechazan conducir solos por éstas vías, usan el transporte público, se inventan excusas para no llevar a sus hijos a cumpleaños fuera de su barrio, etc. En definitiva sus acciones limitan sus vidas y en los casos más severos la persona queda invalidada sin armas para gestionar el miedo que potencialmente puede convertirse en pánico.

MIEDO A VOLAR

El miedo a subirse a un avión se manifiesta con el hecho de que este medio de trasporte hoy día es el más eficiente y popular, como vehículo para viajes hacia destinos lejanos. Parece evidente por eso que este tipo de miedo pueda ser visto como uno de los más razonables, entre otros miedos que puedan existir, porque tiene que ver con una manera no natural de relación con el espacio, puesto que estamos “suspendidos en el aire”.

Aunque las estadísticas muestran que volar en avión sea mucho menos riesgoso que viajar en tierra, esto parece no ayudar mucho a aquellos que lo padecen. Los pacientes típicamente argumentan lo siguiente: “¡No es el número de muertos lo que asusta! ¡El porcentaje de heridos en caso de los accidentes aéreos es casi nulo, mientras que en auto existe una alta posibilidad de herirse pero no morir!”

En resumen, el avión, siendo un espacio reducido y del cual es imposible salir voluntariamente en pleno vuelo, genera también a la sensación de estar prisioneros y esto puede llevar a otro tipo de miedo o fobia conocida como la “ Claustrofobia” , el terror a permanecer en lugares cerrados y pequeños de donde sienten que parecería imposible salir rápidamente.

Vale aclarar que quien sufre de este tipo de miedo, puede convivir perfectamente con esta debilidad ya que no invade ni perjudica su vida cotidiana, dicho de otra forma la propiedad invalidante de esta fobia es limitada, ya que parecería que cualquiera puede llevar una vida normal, sin volar.

Soluciones de la Terapia breve ante estos trastornos

Frente a la fobia a conducir el tratamiento psicológico mediante la Terapia Breve Estratégica es muy eficaz, la clave es interrumpir las acciones que se ponen en práctica repetidamente contra el miedo que no hacen más que alimentarlo, a través de una psicoterapia que incide en crear experiencias que le harán experimentar que su miedo es eliminado.

Por lo comentado, se puede entender por qué el miedo a volar es una de las fobias más frecuentes de los últimos tiempos. No obstante puede ser tratado con técnicas muy sencillas y en pocas sesiones, hasta lograr su anulación definitiva.

Frecuentemente quién padece una fobia a conducir en ruta se desempeña con total normalidad al volante en la ciudad, en cambio sufre un terror específico a conducir en rutas o autopistas, a conducir de noche, a conducir lloviendo o a adelantar.” Lic. Valeria Fernández Sosa— T.B.E. Paraguay

Por la Lic. Valeria Fernández Sosa — Psicóloga — Master en Terapia Breve Estratégica — Especializada en Milán, Italia