El escritorio del usuario común: ¿software libre?

Imagina una sinfónica. ¿Ya? ¿La tienes en tu cabeza? Bueno, entonces vamos a dividir esta sinfónica en dos: el director y los músicos. Los músicos siguen los comandos del director durante la presentación de una obra, y el director sabe en qué momento debe entrar cada nota, para que todo suene a la perfección.
Bueno, otro ejemplo: un músico y sus partituras. El músico sabe cómo interpretar una canción porque las partituras se lo enseñan, lo guían. ¿Entiendes a lo que me refiero? Los músicos son los hardware que usamos cotidianamente, y el director y las partituras, juegan el papel del software: un conjunto de comandos e instrucciones de cómo debe funcionar un programa.
A estas alturas de la era digital, todos hemos tenido contacto con estos términos, y más que con los términos, todos hemos tenido que ver con ellos: desde Windows hasta Adobe o Microsoft. También todos sabemos que estos no son gratis, y que requieren una licencia paga para su uso en cada dispositivo. Y, por tanto, tampoco somos ajenos a la existencia de infinidad de versiones crackeadas para saltarnos un poco las normas y adquirir uno de estos sin pagar (no sobra recordar que estas acciones son ilegales, y que por tanto, no se pueden llevar acabo en empresas o instituciones educativas, y en realidad, deberíamos igualmente evitarlo en los equipos personales).

Entonces, es lógico que estemos incluso al tanto de los peligros que corren nuestros dispositivos al realizar estas acciones: los virus, o el robo de información son una realidad, y la mayoría de las veces, llegan a nuestros dispositivos por culpa de nosotros mismos, los usuarios. Un concepto con el que tal vez sí no estemos tan familiarizados es el de software libre.
El software libre es un tipo de programas de ordenador que respeta nuestra libertad. Utilizar software libre es una decisión política y ética que nos permite ejercer nuestro derecho a aprender y a compartir lo que aprendemos con otras personas. (“¿Qué es el software libre? — Free Software Foundation — working together for free software”, 2018).
¿Pero eso qué significa para nosotros? Significa que podemos tener fácil acceso a estos programas, aprenderlos a usar, distribuirlos y (si tenemos el conocimiento necesario para hacerlo) modificarlos. Además, como tienen el código fuente abierto (ese conjunto de letras y números en lenguaje de programación), entonces es más sencillo que alguien pueda verificar su seguridad o filtro de troyanos u otros entes maliciosos. Además, ¡es legal!, entonces no es necesario que busquemos eternamente por ese crack para descargarlo y rezar para que funcione. Pero ojo: no hay que confundir “libre” con “gratis” (aunque en inglés se escribe igual: free), pues aunque la mayoría de los software libres son gratuitos, no es su norma general.
Pero no vengo a convencerlos de que usen software libre, que transformen su computador o sus otros dispositivos; mi intención es meramente que los conozcan, que sepan que hay alternativas, y que descubran que hasta tal vez ya usas varios de estos programas, pero no tenías idea de que consistían en esta filosofía.
Según una encuesta que realicé en la ciudad de Medellín, Colombia, (ninguno de los participantes conocedor de la programación o el lenguaje informático, por lo que podríamos catalogarlos como usuarios comunes), todos han usado al menos un software libre en su vida, siendo estos los más comunes:

Ellos llegaron a estos por un motivo: recomendación de un amigo, blogs en internet, facilidad de descarga, estaba instalado en su puesto de trabajo o estudio, necesidades económicas… Pero si se quedaron, es porque definitivamente encontraron algo allí: por su funcionalidad, fácil manejo e identificación con el programa. Y es que ¿para qué más? Lo único que necesitamos es que el programa supla nuestras necesidades de la mejor manera, y quedamos satisfechos.
César Mazo, articulador de Cultura Digital del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, está de acuerdo con esta afirmación, y menciona, en una entrevista que tuve con él, algunas otras razones y ventajas del uso de estas plataformas.
En el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín se usa software libre, con Bibliolabs, un proyecto para crear contenidos usando la tecnología en las bibliotecas, de forma que estas ya no solo ofrezcan conocimiento a través de los libros, sino con otras alternativas. Con esto, intentan promover que en un gobierno se impulse más el uso de este tipo de plataformas. Sin embargo, aunque el proyecto surge motivado por la filosofía de los softwares libres (libertad de los usuarios y contenidos disponibles para todos), no todos los softwares que usan son parte de este movimiento, pues no siempre logran suplir las necesidades que ellos tienen.
Algunas de las plataformas que se usan en Bibliolabs están:
- Hotglue: Para la creación de páginas web.
- LimeSurvey: Herramienta para encuestas, similar a Google Formularios.
- Owncloud: Nube privada para almacenar archivos de todo tipo.
- Icecast: Para hacer streaming de audio y vídeo en tiempo real.
- Airtime: Para el control de emisoras virtuales.
La gran ventaja que tiene el mundo digital (aunque esto también puede jugar en su contra y convertirse en una desventaja) es la gran cantidad de oferta que tenemos, y por tanto, no hay que “casarnos” con una sola opción, sino que podemos navegar en la web hasta encontrar lo que necesitamos. Por eso, y para que veas que es probable que sí que hayas usado software libre, acá te dejo algunos de los que son más conocidos, de los cuales he usado varios, y que pueden serte de utilidad, debido a su fácil uso.

Los que presento aquí son básicos, para necesidades de la vida cotidiana de cualquier tipo de usuario, pero si no encuentras el que estás buscando o quisieras profundizar aún más en el tema, puedes ingresar a cdlibre.org y encontrar algunos otros disponibles para Windows.
Sin embargo, la invitación está abierta, no tanto a que transformes tus softwares a libres, sino más bien a que experimentes, a que los pruebes, y los conozcas, y basado en esa experiencia, decidas cuál prefieres, cuál se adapta más a lo que estás buscando, y con cuál te sientes más a gusto. Hay softwares libres muy buenos, así como también hay unos muy malos, pero todo eso depende en parte del usuario, que eres tú, quien al final del día será quien decida continuar con los softwares tradicionales o migrar.
