¡Corrompamos la vida!

Que los deseos sean bebidos y las ilusiones catadas.
Que las almas esculpan los anhelos profundos de un dulce abismo y la suerte persiga al más digno de ella.
Que se derriben murallas con el respirar del cuerpo, y la frivolidad envuelta en la palabra “amor”, descubra la vida y su lado más corrupto.
Que se vuele al compás de los besos robados y que sea el placer, un suspiro eterno.
Que sea el aroma del café por la mañana, el que envuelva sus manos con las mías, teniendo a los primeros rayos de sol, como testigos de la más insana adicción.