El hogar de una mujer

Un hombre común, así de sencillo era él. Con ojos tan simples y oscuros como el café de la mañana. Pero siempre con esa mirada penetrante… de esas que juran arrancarte el alma.

Había algo en él que lo hacía único… su corazón, el lugar más acogedor del mundo. El único sitio en la Tierra, en donde los sentimientos de esa mujer se movían al compás de la música. Ese lugar era vida y así era él para ella… la más exótica creación.

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