Autorreflexión

Vania Marian Becerril
Nov 7 · 3 min read
  1. Tomar Responsabilidad Radical.

Recuerdo que para la segunda etapa del proceso de selección para ExM había planeado una actividad y la llevé a cabo, sin embargo, no resultó por completo como esperaba. Durante mi entrevista tocamos este punto y tomé responsabilidad al momento de asumir que esto ocurrió porque habían situaciones que yo no había contemplado.

Pudo haber sido más sencillo culpar a otros por este resultado, sin embargo no hubiera sido acertado. Un gran reto es que como adultos nos cuesta entender y aceptar que todos podemos equivocarnos y que del error se aprende, siempre y cuando seas receptivo y tengas la suficiente apertura. Es una habilidad que se debe reforzar en todo momento y en la que debemos de prestar mucha atención y cacharnos cuando echemos culpas.

2. Hablar Honestamente.

Una situación que se daba al principio en mi estancia era que me dejaban sola con el grupo, a sabiendas de que no estaba permitido y que se habían aclarado los acuerdos de lo que me estaba permitido y lo que no, así como mi rol como PEM dentro de la estancia. Sin embargo, ésto me ocurrió un par de veces, pero decidí comentarlo con las titulares de una manera las veces que fuera necesario y explicarles además el por qué de dicho acuerdo, pues creí prudente no asumir que lo sabían y que era mejor aclarar que era por la seguridad y protección tanto de los niños, como de ellas y mío.

3. Experimentar al mundo como aliado.

En mi trabajo en la estancia veo al personal que labora dentro de esta como aliados. Todos ahí perseguimos una meta en común, que es que los niños puedan tener un aprendizaje de calidad. Cada quien tiene sus maneras distintas de trabajar y de ver el mundo, pero justamente esas diferencias enriquecen nuestra labor. Sin embargo, en ocasiones puede ser complicado si no se establece una adecuada comunicación. La apertura, empatía, flexibilidad y las habilidades de negociación me parecen aspectos importantes en este punto.

4. Generar Apreciación.

Es una habilidad que procuro practicar con cada persona con la que me comunico. Procuro llevar a cabo una escucha activa en la cual esté atenta a lo que otros me quieren comunicar, a través de una atención plena. A veces resulta difícil dejar nuestros pensamientos o preocupaciones de lado, por mencionar algunos ejemplos, pero con la práctica podemos lograrlo, pues a mí también me gusta ser escuchada y considero que debe ser recíproco.

5. Explorar lo Opuesto.

En una de las primeras actividades que realicé con mis alumnos en la estancia utilicé pinturas, los niños se divirtieron mucho, aprendieron y exploraron. Para mí, el objetivo se había cumplido y había sido todo un éxito. Sin embargo, observé la reacción de la titular y la noté preocupada. Al acercarme con ella me expresó que sentía inquietud puesto que se habían ensuciado las batas y temía por la reacción de los papás.

Desde mi punto de vista no tenía nada de malo que esto hubiera ocurrido, pero exploré lo opuesto al ponerme en la posición de la titular y entender su preocupación. Conversando, acordamos que en las próximas actividades que involucraran pintura se les podían poner unos impermeables que tienen, o bien, avisar con anticipación para que ella pudiera comentarle a los padres de familia.

Tener la suficiente apertura te hace poder aceptar las críticas constructivas.