MIEDO
Tres de la mañana, pareciese que duermo profundamente… no. Un sonido me despierta, el terrible rechinar de un insecto, cuya fobia hacia él no puedo explicar. O tal vez sí. Me levanto, escucho. Alerta. ¿Cómo algo tan peligroso puede estar tan cerca y no poder visualizarlo? Camino, salgo de ahí, enciendo mi computadora y escribo.
Estoy cansada, de temer a lo invisible, a lo que amenaza con estar ahí y hacer daño; a la tortuosa necesidad de revisar cada paso que doy. Del azar, de descifrar hacia a dónde mirar, hacia a dónde ir, hasta donde confiar. De pensar que el estar a salvo es correr con suerte. Agotada del miedo, de los apachurrones al corazón, del paso apresurado, de la respiración agitada, del oído agudizado por los escalofríos.
Tengo miedo y no sé qué hacer con él. Escribir, crear, crecer… ¿vivir? ¿cómo puede uno aprender a hacerlo?
Tecleo, respiro, suspiro… buenas noches.

Ilustración: Agustina Guerrero.
