
Gracias
Hay días en que me despierto llena de felicidad y gratitud. Tanta gratitud y dicha que siento que voy a explotar. Hay días en que me abruman las preocupaciones, del pasado, del presente y del futuro. De cualquier manera, siempre trato de poner las cosas en perspectiva y me digo a mi misma: “Hay que contar nuestras bendiciones y no nuestros problemas”. Siempre he pensado, dejando de lado la inevitable frustración, tristeza y desconcierto que conlleva ser humano, que si te enfocas en los aspectos positivos de la vida, más cosas positivas vendrán. Siempre hay cosas que agradecer.
Siendo una fiel amante de las listas, no encuentro otro medio más adecuado para plasmar mi gratitud. Que dicha poder escribir esto:
Gracias por los baños. Los baños frescos que te vuelven a la vida, y los baños calientes que te limpian el alma.
Gracias por el agua. El agua para limpiarme, el agua para tomar.
Gracias porque tengo todas mis extremidades, mis capacidades físicas y facultades mentales completas.
Gracias por el limón.
Gracias por las fotografías.
Gracias por la extraordinaria experiencia que es revelar e imprimir en un cuarto obscuro.
Gracias por las caminatas.
Gracias por las risas.
Gracias por las carcajadas.
Gracias por los orgasmos.
Gracias por el amor profundo.
Gracias por esos momentos de iluminación.
Gracias por la bendita conciencia.
Gracias por mi capacidad de crear.
Gracias por el queso. Que delicia.
Gracias por las sorpresas.
Gracias porque esos momentos de profunda tristeza se han transformado en amor y gratitud.
Gracias por esas primeras cervezas que han caído bien y desencadenado una buena noche.
Gracias por la nutella. Plátano y nutella, crepas de nutella, nutella y peanut butter en una cuchara, cuernitos con nutella.
Gracias por esos abrazos que han llegado sin ser solicitados.
Gracias por las palabras elocuentes en el momento indicado.
Gracias por haberte reído conmigo cuando no hay más que hacer.
Gracias por provocarme tanta felicidad.
Gracias por las buenas hamburguesas.
Gracias por las carne asada fries.
Gracias por el correo postal y esa tremenda alegría de recibir o enviar una carta/postal.
Gracias por el jugo de naranja natural, recién exprimido.
Gracias por los viajes.
Gracias por esos momentos en que quedarte en la cama arregla todo.
Gracias por confiar en mi.
Gracias por los tacos. De asada con cilantro y guacamole, de pollo asado, de cabeza con salsa verde, de queso fresco y aguacate, de carnitas, de frijoles con queso, de adobada, de birria.
Gracias por darme la oportunidad.
Gracias por ayudarme.
Gracias por los raites.
Gracias por los libros que me hacen devorar las páginas y que me transportan e ilustran.
Gracias por la música.
Gracias por esas miradas inocentes y puras.
Gracias por ese momento en el que me quedo dormida en paz.
Gracias por respetar y valorar mi confianza.
Gracias por los clamatos preparados, sin cerveza.
Gracias por el sushi.
Gracias por lo documentales. Por los hechos, por la verdad, por ver las cosas desde un punto de vista diferente.
Gracias por las colaboraciones interdisciplinarias que crean cosas geniales.
Gracias por las fogatas.
Gracias por un cielo lleno de estrellas.
Gracias por ese momento en el que llego al baño, me siento en el sanitario y pienso que todo tiene solución en este mundo.
Gracias por la Sangría Señorial.
Gracias por las buenas películas.
Gracias por los kleenex.
Gracias por los lienzos en blanco, llenos de posibilidades.
Gracias por las sábanas de franela.
Gracias porque en algún momento consumista he podido adquirir más con menos.
Gracias por esos ataques de risa que me recuerdan que estoy viva.
Gracias por esas dosis de realidad y humildad.
Gracias por las lecciones que me han enseñado que la soberbia y la arrogancia no llegan lejos. Que es mejor ser transparente y decir no quiero, no puedo o no sé.
Gracias por las catarsis. Gracias porque después de un ataque de pánico viene el entendimiento profundo y la ligereza. También la felicidad.
Gracias porque aprendí a pedir ayuda y a recibirla.
Gracias por las conexiones humanas de esos encuentros aleatorios.
Gracias por los momentos en que he presenciado un gesto de generosidad desinteresado. Gracias por haber sido recipiente de la generosidad de otros.
Gracias por la conciencia de saber que nada es para siempre. Todo es temporal. Todo es efímero. “This too shall pass.”
Gracias por esos momentos en que he tenido el corazón tan roto, que no ha habido nada más que perder que el miedo a seguir adelante, a afrontar, a crecer y a aprovechar todos los minutos y las horas.
Gracias por la admiración honesta y recíproca.
Gracias por la honradez y bondad de las personas.
Gracias por esos momentos en los que estoy hablando con alguien y estamos en el mismo canal. Esa empatíade risa histérica, de desgracia o frustración no tiene precio.
Gracias porque ahora puedo entender que no todo tiene que tener sentido.
Gracias por la oportunidad de conocer el amor incondicional de las mascotas. Dos perras que son parte de la familia, una en el cielo y una en la tierra. Otros más que vinieron y se fueron.
Gracias por esas pinturas, textiles y murales que me hacen querer salir corriendo a pintar por tres días seguidos.
Gracias por la energía positiva que renueva.
Gracias porque con el tiempo he aprendido a escoger mis batallas.
Gracias por los contextos.
Gracias por conocer a personas tan maravillosas, inteligentes, llenas de amor y de ideas nuevas.
Gracias por toda la diversión.
Gracias por ese extrañamiento que se disuelve con una sonrisa, un beso y un abrazo.
Gracias por los seres queridos que siempre están ahí. Tras bambalinas, a mi lado o en la primera fila.
Gracias por esas lágrimas que no han dejado de correr y que paradójicamente hacen todo más claro.
Gracias por las horas de sueño y de descanso.
Gracias por la bendita lección de viajar ligero.
Gracias por el mar. Las olas, la frescura, los colores. Gracias por tanta ricura y paz.
Gracias porque aunque mi papá ya no está, me quedan los recuerdos y la integridad de sus pensamientos.
Gracias por los colores. Por las texturas, por los contrastes.
Gracias por mi capacidad de asombro.
Gracias por los post-its.
Gracias por las videollamadas que acortan la distancia.
Gracias porque aunque se adelantaron en el camino, los lugares, las personas y las palabras son prueba de que estuvieron aquí.
Gracias porque la sangre me circula y la energía fluye dentro y fuera de mi.
Gracias por mi salud y la de los demás.
Gracias por ese amor que me tomó por sorpresa. “Love is patient, love is kind.”
Gracias por las caricias y los chistes compartidos.
Gracias por los conciertos que hacen todas mis células vibrar.
Gracias por los roadtrips.
Gracias por todos mis sentidos.
Gracias por las lecciones.
Gracias a Dios.
Gracias por Wikipedia. Porque no importa dónde esté ni que hora sea, puedo saciar mi inmensa curiosidad. Si tengo internet.
Gracias por el internet.
Gracias por imdb, porque si ella no podría ver una película en paz.
Gracias por esos textos deliciosos, esas palabras que en conjunto transportan y hacen vibrar.
Gracias a Denise Dresser por las maravillosas antologías que son Gritos y Susurros.
Gracias por la lluvia en mi cara y el viento en mi cabello.
Gracias a Violeta Parra y Mercedes Sosa.
Gracias a la vida.
Originally published at vananina.com.