Hoy vamos a hacer historia
Que estamos #hartasdecontarfemicidios no es un decir, ni un hashtag marketinero, ni un simbolismo. Quizás la mayoría de las personas no lo sepan, pero en este país las más de 1800 mujeres asesinadas por femicidas entre 2008 y 2014 — año en el que sumaron 277 (una mujer cada 30 horas) — son sólo una parte de la realidad. Este número es resultado del trabajo en soledad de la Asociación Civil la Casa del Encuentro. Sus seis años de registros e informes de femicidios- cuyas cifras alarmantes interesan ahora de pronto a lxs dirigentes políticos- se hacen sin ningún tipo de ayuda o subsidio estatal. Se basan en los casos relevados en diarios y agencias de noticias de todo el país. Son muchos, pero no son todos.

El hecho de que LCE sea la única referencia para dimensionar esta problemática no sólo implica que una cantidad de casos (los que no adquieren difusión) son invisibles, no existieron. También habla a las claras de un Estado que no registra, ni informa (por tanto, desconoce) los femicidios, último eslabón en la cadena de violencias a las que el patriarcado nos somete diariamente, una problemática social que nos duele a las mujeres, pero también involucra a los niños, las niñas y, por supuesto, a los hombres. La violencia de género no es sólo golpearnos: también es insultarnos, maltratarnos, desestimarnos, acosarnos en la vía pública, culparnos de provocar. O ignorarnos.

Con su omisión, el Estado nos obliga a buscar a las mujeres asesinadas en los medios de comunicación, justamente otro eslabón de la cadena: el lugar donde se las re-victimiza y culpa por ser violentadas “¿porque se puso un short para una entrevista de trabajo?”, “¿donde está el padre que la dejó ir caminando sola?”, ¿porque sale de noche, va a boliches y abandonó la secundaria?”, “¿qué hacía de novia a los 14 años?”.

El Estado, con los registros, hace -muy coherentemente- lo mismo que con las mujeres que piden ayuda. Tampoco se hace cargo de sancionar y erradicar la violencia contra ellas, como enuncia en la Ley 25.485, sancionada en 2009, que no es contemplada por la mayoría de las provincias. El Observatorio de Violencia contra las Mujeres al día de hoy “no ha generado datos estadísticos ni ningún otro insumo que de cuenta de la magnitud de la problemática en nuestro país”, mientras que el Consejo Nacional de las Mujeres, órgano que debe cumplir la ley tiene un presupuesto de 80 centavos por mujer, según el informe “Deudas pendientes en la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en la Argentina”, publicado en marzo. Estas políticas inexistentes son la causa del crecimiento de la problemática: en lo que va del año 2015 murieron 140 mujeres por femicidios. Una cada 25 horas. Y seguimos contando…

Lxs que seguimos el tema, leemos una y otra vez a los medios justificar las agresiones con su abordaje sexista y violento. Somos nosotras las responsables de que nos acosen, violen, secuestren, humillen, golpeen, quemen, descuartizen, apuñalen, ahoguen o entierren vivas en una zanja. Pero, desde ahí adentro, también se hace otro periodismo: Ingrid Beck, Marcela Ojeda, Hinde Pomeraniec, Valeria Sampedro, Florencia Etcheves, Claudia Piñeiro, entre otras periodistas y escritoras, nos propusieron no callarnos más. Nos citaron el 3 de junio con la consigna #Niunamenos. Y ahora vamos a llenar la plaza.
Vamos a gritar que el patriarcado no son los hombres que “matan por amor”. El patriarcado también es el Estado ausente. A él le estamos hablando cuando decimos #Niunamenos.
Vamos a pedirles a lxs funcionarixs que dejen de sacarse fotos con nuestro lema si antes no garantizan el cumplimiento de la ley. Exigiremos que no se jacten de defender los Derechos Humanos si nuestros derechos los vulneran todos los días y no hay respuesta estatal. Vamos a pedirles a lxs pre-candidatxs que hablen de violencia de género en sus campañas y que se comprometan con nuestra vida en medio de tantas otras promesas. Vamos a implorar que no usen -caraduras- las estadísticas no-oficiales para hablar de la problemática que ignoran: que elaboren registros oficiales y destinen partidas presupuestarias a la Educación Sexual Integral, a la atención de víctimas, a la protección de las mujeres que denuncian violencia de género, y a la implementación del Plan Nacional de Acción que está en la Ley.
Les vamos a explicar a todxs que la violencia es un problema de la sociedad machista y que nada podemos hacer las mujeres si la otra mitad de la sociedad no se moviliza por nosotras. Nos vamos a llamar por nuestro nombre: somos feministas y a mucha honra. Porque el feminismo es igualdad y quien diga otra cosa está mintiendo.
El #niunamenos inundó las redes y así como entró, tiene que salir. Es una lucha de poderes, es un grito imposible de ignorar. #Niunamenos, nunca lo habíamos necesitado más.
