Viajar es maravilloso, pero esconde un trauma, el regreso.

Tuve la gran oportunidad de hacer un intercambio a Argentina, Tucumán (soy de Chile, no es muy lejos), lo cual marco mi corta vida. Fue lo mejor que he hecho, en el viaje descubrí cosas increíbles de mi mismo, me lleve al límite de lo que creía que podía hacer y los rompí, viaje como nunca y me enamoré de mi yo libre. Viví la libertad y me gustó.

Al volver sin embargo me encerré en mi yo pasado, vivo hoy entre mis yo viajero libre y el antiguo. Es horrible.