Chancho Rengo

La basura de McDonald’s



Según los estudios de opinión que he leído durante el último año a la gente le preocupa la ecología, muestra empatía cuando se habla de ella, pero prefiere que otros hagan el esfuerzo de ahorrar, cuidar, o practicar la mesura. Eso es hacerse el “chancho rengo”, que en nuestra región significa desentenderse o aparentar ignorancia.

Se agrava cuando quienes lo hacen publicitan lo contrario y tienen responsabilidad social con sus clientes y el resto de la comunidad donde se asientan.

Pensemos en McDonald’s, la más popular cadena de comidas del mundo, instalada en Argentina desde 1986. Sus tachos de basura se llenan rápido con desperdicios que se producen en los 200 locales que tienen en Argentina para atender a unos 580.000 clientes por día. Los vasos, las bolsitas de las papas fritas y las cajas donde vienen las hamburguesas o las patitas de pollo podrían separarse para que ingresen al circuito de reciclado, pero la compañía todavía no lo hace.

Arcos Dorados informa que separa los residuos generados detrás del mostrador con un programa que alcanza solo a los locales de la Ciudad de Buenos Aires y del Área Metropolitana. Pero ¿qué pasa con los vasos, los cubiertos y platos de plástico, las cajitas felices y todo lo demás que circula en el espacio donde atienden a sus clientes? Si bien utilizan materiales reciclados en la fabricación de los envases para sus hamburguesas, no propician su reutilización. Se trata de unas tres toneladas de papel y cartón que generan a diario (cada cliente produce unos 50 gramos de desperdicio). En vez de separarlos, en la práctica se mezclan con restos de comida (carne, papas, cebollas, pollo o ensaladas) y terminan alimentando a los escasos rellenos sanitarios con que cuenta el país.

McDonald’s lleva 28 años en Argentina y dice ser una empresa comprometida con la sustentabilidad ambiental, estrategia que lleva adelante bajo el lema “Arcos Dorados preserva el presente”. En agosto de 2010 anunció la apertura del primer local ecológico en Pilar que privilegia el uso de energía limpia y utiliza materiales renovables. En su catálogo de buenas prácticas anuncian políticas para reducir, reutilizar y reciclar y su propósito de “Basura Cero”. Sin embargo los tachos diferenciados, la práctica más elemental para que no se mezclen los residuos orgánicos con los inorgánicos, no figuran en sus locales: toda la carga de residuos que queda en las bandejas va a parar a la misma boca sin posibilidad de recuperación.

Entonces, ¿vos qué crees, McDonald’s se hace el chancho rengo?
Propongo que armemos, entre todos, un listado ampliado de rengos chanchos. Los ayudo: podría seguir Burger King que tampoco separa.



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