“Me convenció tu sonrisa”

El método del bolígrafo verde lo inventó una mamá como una técnica para educar a su hijo sobre las cosas buenas que hacía y no siempre señalar, con el bolígrafo rojo, los errores. Se concentraba en lo que estaba bien. De esta manera experimentaron emociones distintas y una reacción complemente diferente a la vista con el segundo método. Un cambio de actitud notorio.

El subconsciente tiene a repetir lo que ha logrado hacer bien. Entonces, no es el hecho de intentar evitar los errores sino de reforzar lo que hacemos bien y repetirlo.

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Siempre he tenido un problema personal con los medios de comunicación en general y pues con el mismo consumidor que somos todos, yo incluida.

Tenemos una maña, una costumbre rarísima de compartir las cosas negativas. De quejarnos donde podamos de lo que la gente hizo mal, del gobierno, de las calles, de la amiga, de la música, de la fiesta, del clima. Lastimosamente, las noticias negativas causan rabia y cólera, y muchas veces la única manera de las personas de desahogarse es mediante quejas y ahora tenemos el medio perfecto para gritárselas al mundo, las redes sociales.

El medio de comunicación se ha convertido en un tipo de plataforma para que todas las personas manifiesten su descontento con lo que sea que esté pasando en el mundo, en el trabajo, en la sociedad.

Yo suelo ver muchas noticias por el news feed en Facebook, me encanta tener información con fuentes distintas, tanto su objetivo, como su público, su redacción, sus medios. Me parece espectacular contar con tantas fuentes de información que me llevan a tener conocimiento de diferentes puntos de vistas.

Ahora bien, suelo analizar cuantas noticias hay negativas y cuantas hay positivas. Y la verdad, no se porque razón, la mayoría son negativas. Me cuesta entenderlo y si alguien me puede explicar, se los agradecería. Pero por qué carajos es que las noticias malas venden más. Por qué tenemos esta costumbre de usar nuestro “muro” para poner las quejas y no para compartir las alegrías.

Ayer se realizó la segunda edición de De la Mano con la Calle. Un proyecto en conjunto con Friends of The World que consiste en llevar comida a los habitantes de calle, compartir con ellos un ratito y darles tiempo. Muchas veces, para no decir siempre, lo que disfrutan y agradecen es ese tiempo de las personas que los traten bien.

Se nos unieron 230 voluntarios aproximadamente, incluidos 14 fotógrafos, 32 estudiantes de medicina, 1 productor audiovisual, 2 miembros del Tico Times y 3 barberos y peluqueros. Tuvimos una campaña como de 1 mes aproximadamente donde invitamos a las personas a venir con nosotros, a donar comida, plata, a ayudarnos en lo que pudieran.

Recolectamos 105 mil colones, 85 kilos de frjioles, 15 kilos de jalea, más de 2000 rebanadas de pan, mortadela, queso, jugos, sorbetos, galletas, refrescos, jugos, chocolates, galletas, muffins y fruit loops. Y atendimos a aproximadamente 500 habitantes de calle en un área de kilómetro y medio a la redonda saliendo del parque España durante unas 5 horas promedio.

Ahora, traten de imaginarse una foto con 230 personas. Incluyan cámaras, tijeras, rasuradoras, bultos, 600 sanguches, galletas, 600 bebidas, esparadrapos, alcohol, curitas, jabón, bolsas de basura, servilletas, mayordomos. Agréguenle 500 habitantes de calle con el pelo recién cortado, con la barba recortada porque “la barba está de moda” y Rony, conocido como Lobo, amenazó al peluquero que no se la quitara toda. Agreguen crocs recién comprados, medias limpias, pies limpios, uñas cortadas. Agreguen a un indigente que pidió un mohawk, agreguen a los indigentes que se fueron con una botellita de producto para el pelo que Ángel les dio. Agreguen las medias que Manuel se quitó para dárselas a un habitante de calle. Agreguen a Santo Modesto sin bigote o a doña María con una bolsita de chocolates para dárselas a la hija. También a doña Sonia y a su esposo dándose un besito. Incluyan además todas las personas que donaron sin haber participado de la actividad.

¿Qué ven?

ESO es una noticia para compartir. Esa foto debería ser un “trending topic” en el news feed. Esa foto con esas historias, deberían ser compartidas por los medios de comunicación. ESA foto demuestra que hay gente buena por todos lados, que la esperanza es lo último que se pierde. Esa imagen me pone los ojos llorosos y me llena el corazón de saber que ayer 500 indigentes comieron gracias a tanta tanta gente que les demostró que no están tan solos como parecen.

Imagínense a ustedes sin un techo, sin comida, con el pelo lleno de piojos, con hongos en los pies, con polvo en el cuerpo. Imagínense sus ojos solos, su sonrisa cansada y su corazón adolorido. Eso es lo que ellos viven todos los días. Y nosotros podemos ayudar en algo.

Para mí organizar este evento es como que me meten el corazón en una batidora. Creo que sentimientos encontrados no es una descripción justa. Es complicado, duro, mucha logística, mucho estrés, mucha ansiedad, mucha coordinación, mucho cansancio. Y después de toda la preparada, llego el sábado a las 8am a coordinar el penúltimo paso con Oscar de FOTW.
La batidora empieza en 0 y pasa a un 2. Descargar carros, separar bolsas de comida, de ropa, contar y separar refrescos. Atender preguntas, mandar a comprar tijeras, coordinar fotógrafos, agradecer agradecer y agradecer. Saludar a caras conocidas pero sonreírles a todas las desconocidas. La batidora va por 5.

En eso empezamos a caminar y a los minutitos de empezar nos topamos a los primeros indigentes y les damos comida, y un mini ratito después veo a Francis, uno de los peluqueros, atender al primero para chinearlo y rasurarlo. Diez minutos después, ya los 3 peluqueros están rasurando barbas y cortando el pelo. La batidora llegó a 10, tengo demasiadas emociones en un tiempo demasiado corto. La comida es necesidad, la ropa pues también, pero cortarles el pelo? Eso es chinearlos. Es darles cariño en serio! Es dedicarles tiempo. Los peluqueros llevaron su equipo, sus sprays, productos, peines, su colonia para ponerles. Les preguntaban que querían, les ponían la capita encima, les mojaban el pelo y les hacían lo que los indigentes les habían pedido. Y para terminar con broche de oro, les pasaban la brochita con talco en el cuello. Abrumador sería la palabra correcta. Overwhelming, me gusta más.

Espectacular. Todo fue espectacular.

Asistentes de medicina atendiendo a los habitantes de calle, los peluqueros cortando el pelo, rasurando barbas, los voluntarios buscando entre las bolsas la ropa que los indigentes les pedían, cambiando de camisas porque la primera que sacaron no les gustaba, sentados con ellos comiendo mientras los chineaban. Espectacular.

El clima desde las 7am nos pegaba sustos para darle adrenalina a la mañana. Un mini ratito llovió, justo cuando estábamos en un kiosco y debajo de un árbol. Y ningún miembro desertó. Cada uno siguió con su labor.

Se nos unieron personas que ya habían terminado su ruta a la nuestra que le hacía falta. Llegaban voluntarios a entregar “comida express” que se traían del parque Morarán y se devolvían para traer más ropa. Repartieron abrazos, soltaron lágrimas, conquistaron Chepe.

Eso es queridos amigos de Facebook, una noticia para llenar el news feed de aquí a una semana mínimo. Eso es justamente lo que tienen que inundar los medios de comunicación.

Gracias infinitas a todos. De la Mano con la Calle no sería nada sin ustedes, seríamos dos personas con un proyecto sin posibilidades de ejecución. Gracias a Oscar porque tomó el compromiso igual o mejor que yo, porque atiende mis “caprichos” y porque él agrega otros. Gracias a las personas que nos mandan mensajes de agradecimiento, que nos motivan a seguir haciéndolo. Gracias a los peluqueros por cumplirme un sueño realidad, gracias a los fotógrafos por documentar la actividad, gracias a Ana y a Jose por aguantar olores y curar heridas físicas y emocionales. Gracias a los que donan sin ir, gracias a los donan y van, gracias a los fueron. Gracias a Ruta Urbana por ser siempre nuestro centro de acopio y a Wine Art por unirse. Gracias por creer en nosotros, gracias por involucrarse, gracias por confiar en nosotros. Gracias, gracias y mil veces gracias heart emoticon

Ustedes, todos ustedes, me llenan a mí el corazón de amor, me dejan los ojos brillosos, me comprometen con el mundo y me retan para más. Ustedes me rebalsan el vaso de esperanza, ustedes me dan alegría y me dan paz. Imagínense lo que cada uno de ustedes ayer provocó en un indigente. Regálense una palmadita en la espalda, siéntanse orgullosos de lo que son y comprométanse para seguir haciéndolo.

Y cada vez que se metan en Facebook para compartir una noticia, piensen en su impacto, piensen ustedes como agentes de cambio. Piensen como pueden divulgar cosas buenas. Piensen en compartir problemas pero acompañarlos con la solución. Refuercen lo bueno, resalten lo bueno, compartan lo bueno, feliciten lo bueno, agradezcan lo bueno. Y después de eso, repitan.