‘Viva Arte Viva’: La Edición 57 de la Bienal de Venecia

Una visita guiada a esta edición de la bienal desde las aguas de Venecia.

Vanessa Cervini
Aug 9, 2017 · 3 min read

Vanessa Cervini. Publicado en: Revista Arcadia — 9/8/2017

La Bienal de Venecia ha sido durante más de 120 años una de los eventos culturales más prestigiosas del mundo desde su fundación, en 1895. El tema de esta edición, “Viva Arte Viva”, es una celebración del arte. La curaduría es de Christine Macel, quien la definió como una bienal diseñada con los artistas, por los artistas y para los artistas: “El papel, la voz y la responsabilidad de los artistas son más cruciales que nunca en el marco de los debates contemporáneos”.

Hay quienes dicen que esta edición de la muestra se quedó corta, a pesar de la experiencia de Macel como curadora del Centro Pompidou desde el año 2000, donde fundó el departamento de arte contemporáneo del museo. Sin embargo, la bienal hoy tiene una asistencia de más de 500.000 visitantes.

Este año, la exposición principal se desarrolla en nueve pabellones, en dos locaciones, Giardini y Arsenale, e incluye los trabajos de 120 artistas invitados, de los cuales 103 están participando en el evento por primera vez.

A pesar de la evidente intención de categorizar las obras en espacios como “Pabellón de la tierra” o “Pabellón de los colores”, la curaduría parece querer simular un álbum de variedades que revela sus contenidos, sin conexiones evidentes entre sí, sobre paredes blancas. Esta es la mayor crítica a la muestra: la duda sobre si la curadora consideró y aprovechó la singularidad de las locaciones (Arsenale, por ejemplo, es un impresionante complejo naval del siglo XII) o más bien creó una serie de secciones sueltas, a veces interrumpidas, en las que las piezas no dialogan.

Aun así, las obras son por sí mismas una experiencia. El arte contemporáneo se revela aquí como mecanismo de supervivencia. Varias de las obras son una pequeña epifanía para escudarse de un mundo que se vuelve cada vez más amenazador. Esta bienal se apoya en el lado reconfortante del arte, y en términos de técnica se aleja de la pintura para acercarse a medios de expresión multidimensionales, con instalaciones de gran escala.

Además de la exhibición principal, los visitantes pueden asistir a 86 pabellones internacionales, y 23 eventos colaterales y proyectos especiales, incluyendo el Pabellón dedicado a las artes aplicadas, gestionado con el Victoria & Albert Museum de Londres, que refleja la intención de los organizadores de este año: acercar el arte al público, “destacando el importante papel que desempeña en la invención de universos e inyectando vitalidad en el mundo en que vivimos”, como dijo Paolo Baratta, presidente de la bienal.

‘Zero to Infinity in Venice’ Rasheed Araeen (2016–2017). Araeen invita al espectador a entrar en contacto con la instalación, reorganizar los cubos de colores y crear una variedad de combinaciones. Detrás de esta idea de interactividad, está la intención del artista de eliminar una construcción estática y simétrica.
‘A stitch in time’ David Medalla (1968–2017). Originalmente creado en 1968 como una instalación de bordado, en este proyecto participativo la audiencia contribuye a crear un tapiz para construir una experiencia compartida.
‘Varias obras’ Huggete Caland (1971 -1985). El arte de Caland es una combinación de influencias libanesas y occidentales donde a veces se filtra el arte pop. Sus obras se centran en piezas minimalistas que giran en torno al cuerpo femenino, la sexualidad, la vida y el placer. Sus prendas surrealistas están cubiertas por bordados que delinean el contorno del cuerpo de una mujer, dos caras que se besan o manos que abrazan; y muestran la dicotomía entre el conservadurismo del Líbano y el mundo occidental.
‘Support’ Lorenzo Quinn (2017). Dos colosales manos emergen del Gran Canal. Utilizan la pared del Hotel Ca’Sagredo como un sistema de apoyo, aunque parecería que al mismo tiempo la sostienen. La obra sirve como un recordatorio visual del aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático. Las manos fueron fabricadas fuera de la ciudad, tuvieron que ser cargadas en un barco, y cuidadosamente instaladas. “Yo quería esculpir lo que se considera la parte más difícil del cuerpo humano. Además la mano tiene mucho poder: el poder de amar, odiar, crear, destruir “, afirmó Quinn.

Para ver la galería completa y publicación original:

http://www.revistaarcadia.com/arte/galeria/arte-edicion-57-bienal-vencia-galeria-museo/65036

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade