La fiebre por los datos

LA INICIATIVA DE JEFATURA POR RETENER DATOS PERSONALES PARA PROPAGANDA PÚBLICA

En los últimos días tal vez hayas escuchado hablar del convenio que habilita la transferencia de datos personales desde la base de Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) a la Jefatura de Gabinete de la Nación. Esa información, que el Estado recopila para la ejecución de políticas públicas, a partir de ahora podría ser utilizada por el Poder Ejecutivo para la mejora de sus estrategias de comunicación.

Claro, el problema es que los datos de ANSES son privados, je.

Esta novedad publicada en el boletín oficial provocó incomodidad y un amplio rechazo entre especialistas, aunque no alcanzó a impactar de lleno en los principales noticieros. El caso es que no es extraño que se nos haya pasado por alto: en general sabemos poco sobre qué función cumplen los datos personales y menos aún conocemos cuál puede ser su potencialidad.

Pero no se trata de ciencia ficción: los datos que el gobierno busca utilizar para mejorar sus estrategias de comunicación son tu nombre y apellido, DNI, domicilio, teléfonos, correo electrónico, fecha de nacimiento, estado civil y nivel de estudios alcanzado.

Es cierto, son datos corrientes que brindamos en cualquier tipo de formulario. Pero el caso es que son personales, y no brindaste consentimiento para que sean utilizados con fines propagandísticos.

Esto generó todo un revuelo entre organizaciones y referentes de la Argentina. A las pocas horas, se generó un amparo judicial que congeló la medida.


Algunas claves sobre los datos personales

Nuestro país cuenta con una legislación que protege nuestra información privada, tanto la que suministramos al Estado como a los privados. Se trata de la Ley de Protección de Datos Personales, que creó la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales (DNPDP).

En su artículo 2, determina que son datos personales toda “información de cualquier tipo referida a personas físicas o de existencia ideal determinadas o determinables”.

La Ley también establece que no deben recolectarse más datos que lo estrictamente necesarios, y que no pueden confeccionarse bases de datos a menos de que exista una expresa autorización para hacerlo.

Esto quiere decir que cada vez que llenás un formulario y lo firmás (o hacés click en aceptar términos y condiciones), estás cediendo el uso de esa información.

Sin embargo, el artículo 4 inciso 3 determina que “los datos objeto de tratamiento no pueden ser utilizados para finalidades distintas o incompatibles con aquellas que motivaron su obtención”.

Es decir, que aunque hayan sido cedidos a una organización privada o estatal, los datos personales continúan siendo privados y deben ser resguardados de otros posibles usos.


El mito de la privacidad

Una vez conversé con Enrique Chaparro, secretario de la Fundación Vía Libre. Le pregunté por la privacidad de la información de los usuarios en la red y me contestó con una risita: “perdimos la pelea por la privacidad de los usuarios desde el momento en que empezaste a usar ese celular”.

Una de las grandes incógnitas en el imaginario general es para qué sirven los datos personales. Hay algo de paranoia y mucho de mito al respecto.

Sin embargo, existe algo de cierto en esta idea. Los datos personales son utilizados todo el tiempo para brindar beneficios sociales, habilitar créditos, viajar en colectivo, etc. El delicado asunto pasa por fiscalizar que esa información sea utilizada con fines genuinos y autorizados por sus titulares.

Cuando los datos personales se utilizan para segmentar contenido publicitario, en general se mejora el impacto del anuncio y se habilita la personalización de contenidos. Esta estrategia está siendo utilizada por empresas privadas que publicitan en la web y a través de teléfonos celulares, pero resulta poco común que sean los Estados los que apliquen estas medidas.

En términos legales, como se ha visto, el uso no autorizado de estos datos es ilegal y contradictorio con la resolución enviada ayer en el boletín oficial.


¿Qué datos resguarda el ANSES?

Básicamente, es una base de datos que se constituye con todos los ciudadanos de Argentina.

No hay manera de evitar estar en esa base de datos porque allí se registra toda nuestra historia familiar, laboral, de salud y de aportes laborales.

Es decir, ANSES resguarda, además de datos personales, información sensible acerca de tu identidad como trabajador registrado, tu obra social, etc. El acceso a esta información para fortalecer acciones de estrategias de comunicación significa, por lo tanto, un riesgo a la privacidad de los ciudadanos.

La medida publicada en el boletín oficial busca aprovechar los datos de los usuarios como elemento clave para efectivizar las estrategias de propaganda del gobierno nacional. En lugar de esto, varios sectores sociales se están movilizando para exigir que el Estado custodie de forma transparente los datos públicos y resguarde la privacidad de la información personal y sensible.

La disputa por el poder, en este tiempo, parece estar en los datos.

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