Lo que he aprendido en un mes de terapia y el libro de Brené Brown sobre la vulnerabilidad.

Aparentemente nunca en mi vida me he atrevido a hacer algo extraordinario. Parece ser que siempre me he quedado en la linea de salida aunque he sabido muy bien que tengo las herramientas necesarias para llegar a la meta.

Hace dos semanas empecé a leer “daring greatly” de Brené Brown, ya había escuchado su charla en Ted Talks pero nunca había buscado uno de sus textos. La sorpresa fue muy grata. En varias ocasiones sentí que era yo quien contaba la historia, quien explicaba el pánico y la inseguriad que genera el poder sentirse vulnerable ante cualquier situación. 
Y luego, ahí estaba yo, sentada frente a mi analista contándole como siempre “salgo a correr”, lo particular es que cuando huyo de una situación en la que sé que puedo ganar. ¿Y cómo es esto? Pues si, echo a correr en la dirección contraria la meta. ¿Por qué? Porque no hay nada que deteste más en esta vida que pararme frente a un otro y decirle “yo necesito esto de ti”, lo odio, es la vulnerabilidad en todo su esplendor y yo detesto sentirme vulnerable. ¿Lo irónico? Lo irónico es que no hay manera de conseguir lo que se quiere si no es esa, si no nos mostramos y dejamos que el mundo nos vea tal cual somos, no hay manera de llegar a la meta.

¿Cuántos años tienes cuando estás en 5 grado de primaria? ¿8, 9? no lo sé, solo sé que desde esa edad sabía que lo que quería hacer por el resto de mi vida era escribir. Hay una frase, ¿que querías ser antes de que el mundo te dijera que debías ser? Yo quería escribir. Pero luego venía la voz de los adultos, una voz que yo me creí, una voz que se conviritió en mi verdad y que ahora trato de borrar. ¿Y de qué vas a vivir? ¿de escribir? Bueno, a lo mejor si García Marquez pudo yo también… A lo mejor, si cultivamos mis sueños juntos los frutos se darán… A lo mejor y si lo intento y me va mal al menos el “que tal si” no será el que aceche mis días. 
Tengo una pregunta. ¿por qué criamos niños diciéndoles lo absurdos que son sus sueños? ¿Por qué no los hacemos sentirse extraordinarios y capaces de lo increíble? ¿Por qué los criamos para ser adultos “normales” con trabajos “normales” y vidas “normales”? 
Y aquí es donde entra el analista que uno no puede seguir echándole la culpa a terceros y tiene que hacerse cargo de su responsabilidad.

  • ¿ Y si salgo corriendo y tiro la toalla?
  • No, debes aprender a enfrentar
  • ¿Y si mejor me quedo en mi zona de comodidad?
  • Sabes que tienes la posibilidad de ganar, pero si no decides jugar estás perdiendo de entrada.
  • ¿Y si le sigo echando la culpa a alguien?
  • *Risas*

Exponerse es una mierda, y es lo que hago aquí. Es lo mismo que hago siempre que le muestro a mi prima uno de mis escritos. Exponerse es apostarle al 50% de posibilidad de que puede que las cosas salgan bien.