Salva Esquer, una medalla en el cajón del olvido

El recientemente nombrado seleccionador Sub20 pertenece a esa retahíla de emblemas olvidados del deporte valenciano

Salva Esquer y su compañero Andreu García celebran la medalla de bronce | Cedida por Esquer

Corría el año 1996, había nervios, algún que otro nudo en el estómago y, para más inri, enfrente estaba toda la armada francesa. Y fue allí, en los Juegos Olímpicos de Atlanta, donde estuvo Salva Esquer (Algemesí, 1969) para hacer gala de su talento y, con ello, conseguir la medalla de bronce con la selección española de balonmano.

En un ambiente marcado por los focos y la presión, donde los errores no tienen cabida y las pulsaciones rozan el estallido, el joven algemesinense se armó de valor para dejar una huella imborrable la historia del deporte español. A pesar de que no era el máximo goleador, ni el más coreado por la afición y ni siquiera solía recibir habitualmente el llamamiento nacional, Esquer hizo gala de su constancia, su perseverancia y su valía para enfundarse la elástica de la selección y ahora, 21 años después, ser nombrado el nuevo entrenador de la selección española de balonmano Sub20.

Los primeros pasos de todo un campeón

La carrera deportiva de Salva Esquer se fraguó a fuego lento en las categorías inferiores del Avidesa Alzira. El conjunto ribereño fue el primero en apostar por su proyección, y muy pronto demostró que dio en el blanco. Vaya si lo hizo.

Durante las ocho temporadas que defendió los colores alcireños, el algemesinense sacó a relucir su calidad, se consagró en el equipo y se alzó con el título de la Copa del Rey y, seguidamente, con el de la copa EHF.

Salva Esquer prepara su lanzamiento a portería | Cedida por Esquer

Sin embargo, dos años después, la entidad desapareció debido a las grandes deudas, y él se vio obligado a hacer las maletas y poner rumbo a la ciudad gallega de Pontevedra. Fue allí, en su primera aventura lejos de casa, donde se unió a las filas de la SD Teucro, y se convirtió en muy poco tiempo en un ídolo para la afición.

“Fue un varapalo muy grande que esta situación nos distanciara. Tanto dentro como fuera del campo, formábamos una dupla increíble”, recuerda Fran Gómez, ex compañero de Esquer en el Avidesa Alzira

Esquer llama a la puerta de la Selección

Todo iba a pedir de boca para el jugador de Algemesí, pero a su carrera deportiva le faltaba una puerta por abrir; una cerradura que, hasta el momento, se le había resistido.

Y su gran oportunidad no llegó hasta 1995. A sus 26 años, fruto de su esfuerzo y su dedicación, recibió la “soñada” y, al mismo tiempo, “inesperada” llamada del seleccionador nacional, Juan de Dios Román, para preparar el Campeonato de Europa de Sevilla en Ciudad Real.

“La llamada de la selección fue una sorpresa increíble, ya que nunca antes me había planteado la posibilidad de representar a mi país, y mucho menos en unas olimpiadas. Fue un sueño hecho realidad”, explica Esquer

Así fue como se empezó a gestar la gran hazaña olímpica. Y es que, pese a caer en la final ante Yugoslavia por 24–27, la selección de balonmano consiguió el subcampeonato europeo y, de esta manera, logró el billete para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Aún así, pese a caer derrotados en la semifinal ante Croacia por 25 a 20, consiguieron reponerse y batir a Francia en la pugna por la medalla de bronce.

La vida tras los Juegos Olímpicos

Tras el paso por Atlanta, la vida deportiva de Salva Esquer sólo pudo ir a mejor. Y es que, fiel a su tozudez por mejorar día a día, aterrizó en Manises con un claro objetivo: llegar lo más fuerte posible a los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y así seguir alargando su historia.

Pero, esta vez, la fortuna no estuvo de su parte. Las lesiones le privaron de formar parte del equipo que, a la postre, acabó ganando la medalla de plata. Con un bronce en el bolsillo, el algemesinense volvió a poner rumbo al norte de España para fichar por el CB Cantabria.

Tras dos temporadas en el club cántabro, Salva firmó una temporada más en el CB Ademar León y, finalmente, volvió a su tierra para disputar con el Eresa Valencia sus últimos tres años y, así, poner el punto final a una carrera deportiva repleta de éxitos.

Salva Esquer intenta dejar atrás a su rival y anotar gol | Cedida por Esquer
“Cuando recuerdo cómo fue su vuelta a casa se me estremece la piel. Se fue como una simple promesa, y volvió como una auténtica estrella”, rememora Gerardo Estévez, entrenador de Esquer en el Eresa Valencia

Balonmano como estilo de vida

En 2003, con el nacimiento de su primera hija y con su retirada de las pistas, Esquer se negó a zanjar su estrecha relación con el balonmano y tomó las riendas como entrenador del CB Maristas Algemesí.

Salva Esquer imparte clase a sus alumnos | Cedida por Las Provincias

Titulado en IVEF (Ciencias de la Actividad Física y el Deporte-Educación Física), empezó a trabajar como profesor de Educación Física en el centro de su club, donde sigue inculcando los valores del deporte a día de hoy y recientemente ha sido nombrado como nuevo técnico de la selección española Sub20.

De esta manera, tras 21 años de continuo trabajo, esfuerzo y dedicación por alcanzar la élite, Esquer representa a toda una generación de deportistas infatigables que, pese a grabar con letras de oro sus nombres en el palmarés de los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, han quedado arrumbados en los baúles del pasado.