“¡Es un escándalo, aquí se juega!”

Los paraísos fiscales y la hipocresía de algunos gobiernos.

Los papeles de Panamá. El yuyu de estos días en demasiados ambientes políticos, empresariales y sociales. Está la cosa tan mal, tan mal, que lo que en tiempos de Mario Conde y otros pudo ser casi un signo de distinción -sólo los poderosos tienen el privilegio de trabajar con paraísos fiscales- hoy es un estigma social. Y no sólo porque si te pillan puedes ir a la cárcel, sino porque éstos son tiempos de transparencia financiera personal y corporativa.

Bien está si todos hemos aprendido que cumplir con el fisco es una obligación. Aunque a la vez nos indignemos al ver cómo utilizan nuestro dinero los políticos que gobiernan. Es una gota sobre un mar de corrupción, pero se hace muy difícil enfrentarse a la declaración de la renta cuando lees en el periódico noticias como la que publicábamos ayer: «La Junta de Andalucía reconoce que tiene a 1.800 empleados mano sobre mano».

Pero hablábamos de paraísos fiscales. David Cameron, primer ministro británico, es una de las principales figuras políticas que ha salido en los papeles de Panamá. Tuvo inversiones en un fondo offshore. Lo explicó publicando sus declaraciones de la renta. Pidió perdón por no haber actuado con la diligencia debida y… anunció un plan del Gobierno británico contra la evasión fiscal que contempla endurecer la ley para penalizar a las empresas que no vigilen si sus empleados facilitan la elusión.

Buena medida, seguro. Si no fuera porque territorios pertenecientes a la Corona británica como Jersey, las Islas Vírgenes, la Isla de Man o Bermudas son considerados paraísos fiscales por los organismos internacionales y la mayoría de las naciones del mundo. Y no hablemos de Gibraltar, que para vergüenza europea no está en la lista oficial de territorios opacos de la UE. ¿Lo entienden? El Reino Unido quiere castigar a las empresas que faciliten la evasión fiscal… hacia países sobre los que tiene una cierta jurisdicción y en los que permite la evasión fiscal. ¿Cuánto tiempo se tardaría en terminar con estos refugios si Gran Bretaña mostrara una cierta voluntad política para hacerlo y movilizara al resto del mundo para ello?

En la Unión Europea el tema no es tan burdo, pero casi. La Comisión lleva años luchando contra las multinacionales que trabajan en varios países de la UE y eluden el pago de impuestos a través de filiales, contabilizando sus ingresos en aquellos países que tienen los impuestos más bajos. Casualmente, la persecución aumenta con el auge de las actividades en Europa de los gigantes de internet -Google, Apple, Facebook y Amazon-, pero en realidad ese enjuague es usado por compañías de todos los sectores. Según la Comisión, la UE pierde entre 50.000 y 70.000 millones de recaudación al año por este proceder empresarial.

Bruselas anunció el martes que va a exigir a esas multinacionales un striptease fiscal para que hagan público al detalle su actividad, los ingresos que generan en cada país y los impuestos que paga en él. Una iniciativa adecuada si se consigue algo. Pero, ¿por qué se permite que algunos estados miembros, como Luxemburgo y la rescatada con dinero de todos Irlanda, utilicen su sistema impositivo para atraer inversiones, haciendo dumping fiscal a los demás? Difícil de entender que la Comisión se queje de un modelo que ella misma mantiene.

En Casablanca hay una de esas escenas eternas del cine. En ella se plasma la hipocresía del poder al tener que dar cuenta de conductas inapropiadas… que el mismo poder ha estado consintiendo. Es la respuesta del capitán Renault cuando Rick Blaine le pregunta por qué cierra su café: «¡Es un escándalo! He descubierto que aquí se juega». Pues eso.

Originally published at www.elmundo.es on April 14, 2016.

@vicentelozano

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