¿A cuánto el kilo de UX?
Adrian Solca
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Ese es justo nuestro trabajo de explicar y convencer a las primeras compañías que se atreven a abrirnos la puerta. No solo en México, sigo viendo conferencias y leyendo artículos de grandes diseñadores donde hablan de lo difícil que es vender diseño. Yo vengo de un background de diseño industrial, donde es igual de difícil comunicar lo que el estudio de materiales, procesos, ergonomía e investigación de usuario puede hacer por tu producto y negocio.

Pero no creo que UX sea intangible, entiendo que lo que experimenta un usuario efectivamente no tiene sustancia, por que como dice Liz Sanders, una experiencia es un momento en el tiempo en el cual influyen muchas variables, por lo que nosotros no podemos ser diseñadores de experiencias, pero si diseñadores para ellas.

Y es una de esas variables de la cual nos encargamos nosotros, interacciones con el producto en si. Sin olvidar que hay otras disciplinas como service design que se encargan de diseñar todavía mas variables que nosotros.

Tal vez sea un proceso lento para la mayoría de las empresas en México y el mundo, pero las pocas que se atrevan a comprar serán suficientes para alimentar esa curva de adopción que se necesita para que las demás se den cuenta de los beneficios, justo así pasó en los inicios del diseño industrial que llevaron compañías como Braun a crear productos tan simples y funcionales, o a Nokia a crear los celulares del pasado, y cuya curva ya hizo su camino hasta china.

User experience pudo haber nacido en el desarrollo web y hace pocas décadas, pero sin duda tiene mucho que aprender del diseño industrial, cuya practica tiene al menos 100 años, y una de ellas es que el diseño, su “intangibilidad” si se pueden vender, no a todos y no fácilmente, pero si a los dispuestos cambiar la vida de sus usuarios y consumidores, de los demás se encargará el tiempo.