Slowly dying in front of the TV.

Comienzo el día con un sinfín de ideas. Ideas. Esa <<representación mental de algo, ya sea material o inmaterial, real o imaginario, concreto o abstracto, a la que se llega tras la observación de ciertos fenómenos, la asociación de varias representaciones mentales, la experiencia en distintos casos>>. Miles de ideas, que nacen con una fuerza y una pasión inexorable, ideas que hacen que cada célula de mi organismo grite ¡VAMOS! pero que al transcurrir el día van muriendo. Mi día comienza las 15 hs y termina a las 7 am, y alrededor de las 4 de la mañana, comienzo a sentir un vacío siniestro. A medida que pasan las horas se intensifica, hasta llegar al punto de dudar tenebrosamente de la veracidad de la realidad en la que me encuentro. ¿Es mi casa real? ¿Son estas paredes reales? ¿Son mis manos reales? Me acuesto cada noche pensando que el día anterior fue mentira, que lo inventé en mi mente, porque vivir para mí se siente como un sueño, y vivo con el miedo constante de despertar y que no haya nada, que sea un punto ínfimo en una gran página blanca. Cuando me levanto, siento que tengo una oportunidad de darle sentido a mi paso por la tierra y la vida. En mi mente me lleno de energía, positivismo y entusiasmo. Cuando me levanto, empiezo de nuevo, y me creo capaz de hacer cualquier cosa, pero al final del día aunque haya logrado lo propuesto, sentiré que todo ha sido en vano, las personas que me rodean se tornaran desconocidos, el espacio en el que estoy se verá montado, mis emociones se sentirán lejanas, y la vida me parecerá falsa.

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