L e n t a m e n t e una mañana

Relato corto

Foto @vicovin

Me gusta su culo. El atado de cigarrillos en el bolsillo de atrás de los jeans slim high-rise ultra stretch se nota a la legua. Apretado. Sigo mirando y llego a sus tobillos al aire. Esto es una señal, no hay medias y va de zapatos náuticos. Guapísimo. Espera el cruce en el semáforo y yo voy de camino a la misma esquina. Habla entusiasmado, gesticula como italiano y pienso: “éste es argentino”. A su lado un amigo lleva los mismos jeans y aparentemente no fuma. Se parten de risa imitando a su jefe. Buáh unos dientes de estreno, pienso, las mejores sonrisas hasta ahora.

Hace ya calor de primavera, todos llevamos gafas de sol y empieza a no importar tanto qué hora es. Esta ciudad tiene unos cielos azules envidiables, aunque ya sé ni lo digas, no es Buenos Aires. Tampoco Buenos Aires es el paraíso eh. Para que podamos vivir el paraíso una vez en la vida han incrustado esas casas blancas en la costa amalfitana. Allí sí que el tiempo cae l e n t a m e n t e como una mancha de miel en el borde de la mesa. Ante mis ojos lo majo a este ritmo, es más guapo. Es evidente que el tiempo es el opio de las mañanas.


Publicado originalmente en victoria’snotes

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