Los domingos en Brasil de Madrid

A veces los días domingos transcurren como el tiempo de verano en Brasil. Son calientes, suaves y con algún déjà vu. Brasil es despeinarse y también es esperar.
Sí, Enriqueta resultó ser del tipo de las que esperan. Espera hasta que un día deja de hacerlo. Actúa con paciencia por más que su cuerpo le pida, por momentos, inmediatez.
Deja que las cosas sean como salgan. Le gusta verse como un espíritu libre, que ni las relaciones ni las cosas estén atadas a su cuerpo como quilla de barco. ¿Ilusa? No. Puntos de vista.
“Porque los barcos sin quilla no flotan.” -le digo.
“Prueba emigrar y lo verás claramente.” -me responde.
Estamos atados al mundo que creamos, cuando te pones a hacer la plancha en el mar lo ves de forma abierta dibujado en las nubes. Es ahí cuando dejas de ser de las que espera.
“No podés hacer tu vida en función de la nuestra. De la de nadie -lo suelta casi sin respirar-. Entonces, ¿Empezamos por los cajones o la biblioteca?”
Originalmente publicado en victoria’snotes