Fortnite y yo

Victoria Santiso
Sep 7, 2018 · 3 min read

Hace unos meses atrás y con la llegada de la Play 4, la Play 3 se archivó en algún lugar de la casa, junto con la Play 2. Siento cierta nostalgia cada vez que un dispositivo electrónico es reemplazado por otro nuevo, pero bueno, es parte de la vida. De todas maneras uno recuerda inevitablemente que cuando fueron adquiridos tenían cierto esplendor que la costumbre y el avance tecnológico fue dejando atrás.

Con la Play 4 llegó también la posibilidad de descargar un nuevo juego del que todos estaban hablando: Fortnite. “Ok, descargalo” le dije a mi hijo de 12 años. Era gratis, qué podía pasar. Era un juego más, y me evitaba comprar otro, “Basta de gastar plata en esas cosas”, siempre digo e intento cumplirlo.

Hasta Fortnite el uso de la Play era moderado y hasta nulo por momentos. El peke prefería ir al club o invitar a algún amigo, y durante un rato jugar al FiFA. Pero con la aparición de Fortnite todo cambió. Primero porque es un juego que se juega de a uno, así que podés estar jugando con todos tus amigos desde tu casa y segundo, tercero, cuarto y quinto, porque es sumamente adictivo.

Es un juego a campo abierto en donde vos, convertido en mujer u hombre musculoso y perfecto, llegás a uno de sus sectores y tenés que matar o morir. Todo esto con la ayuda de tus amigos quienes también físicamente tienen diferentes skins (se llaman así los personajes) pero que los reconocés fácilmente por sus voces (usar auricular con mic, fundamental). Instrucciones, gritos, insultos, carcajadas, todo esto se puede escuchar de un jugador de Fortnite, lo que hace que la casa se convierta en una locura. “Es como tener a 5 pibes en el living” dijo alguien una vez.

Dejar de jugar es complicado y generalmente se da producto de un enojo del niño “No juego más, apagué todo” o de su madre “Apagá eso o te castigo”. El juego también cuenta con ofertas especiales, lo que genera ansiedad: “Mamá, esta skin hoy está a mitad de precio, es ahora o nunca”. Y la pobre madre, mirando al ser con disfraz de lagarto bailando dice “Está en dólares ¿Por qué baila?”.

Me costó entender por qué el juego tenía tanto éxito hasta que lo jugué una vez, y salvo por lo mal que uso los controles y la poca memoria que tengo para las acciones de cada botón, la experiencia fue increíble. O sea qué tan tentador puede ser estar en la piel (skin) de otro personaje, ágil y extrovertido, en un lugar remoto y saber que si te morís es temporal, muy tentador.

Me guste o no tengo que reconocer que Fortnite es una experiencia social y que es mucho menos peligroso que estar en el mundo real o en el celu.

Pensar que en una época se veía a la Tele como la amenaza número uno para los niños. Se le decía “La caja boba” y “El chupete electrónico”, sin saber que el futuro nos iba a desafiar con algo mucho más complejo. Pero eso lo hablamos otro día.

Victoria Santiso

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