El Verdadero Único Enemigo

Estamos hartos pero no hacemos nada. Nos quejamos, despotricamos y después se nos olvida. Mientras tanto las perspectivas de crecimiento se desploman y por otro lado la corrupción es tal que parece broma de mal gusto. La verdad está expuesta pero simplemente se nos olvida. Fórmula 1, ladies, lords, escándalos, chismes, Carstens, Trump y todo pasa y no pasa nada. Existen razones psicológicas para ello y ya se ha advertido de los riesgos de la desinformación que provoca el exceso de información al que estamos expuestos. Sabemos verdades dignas de shock, sin embargo, en el día a día, la cosa no mejora.

Hemos temido de los resultados de las elecciones en Estados Unidos y lo más que hemos hecho, post shock, es suscribir estúpidos boicots a productos y poner a competir a Starbucks y a Cielito Querido, como si ahí estuviera la solución a todos nuestros males. Pamplinas. El único mal que aqueja a la humanidad es el ego humano, todos tenemos uno, y contra ese sí podemos luchar.

Así que ahí se enquista el deseo de recibir para uno mismo que, ya hemos anotado, es el verdadero enemigo y autor intelectual, no sólo de la corrupción, la impunidad, y el cinismo en derechos humanos, sino de varios de los males que nos aquejan como país. Entonces empecemos por ver hacia adentro, no es lo que podamos ver que ya hicieron los que fueron expuestos, a Duarte y Borge los persiguen, pero muchos más siguen impunes, por un lado porque nuestras instituciones no pueden hacer suficiente, pero también porque nuestra comodidad nos dicta que no salgamos a hacer nada más que realmente haga un cambio significativo.

¿Qué podríamos hacer? Es simple, el cambio no está afuera, está dentro. El enemigo verdadero es uno solo y es el ego, todos tenemos uno, y contra ese sí podemos luchar. ¿Tú con quién luchabas?