Evasión Fiscal Involuntaria

Debo impuestos desde hace muchos años y yo ni enterado, pero lo más preocupante es que el SAT tampoco, aunque seguramente en algún sistema, en algún lado de la complejidad burocrática de la gigante autoridad fiscal mexicana, estaba la información, pero el SAT al parecer no sabía dónde y por ende no sabía cómo reclamarme el pago, o incluso notificarme por algún canal con la seguridad de que el mensaje sería recibido, enterarse de que lo recibí y lo leí, y entonces darme la oportunidad de regularizar mi situación, cosa que sin lugar a dudas a los dos nos conviene. A nadie le gusta deber impuestos, aunque también es cierto que a pocas personas les gusta pagarlos, pero esa es otra historia. La realidad es que pagar impuestos es necesario en una sociedad como en la que pretendemos vivir, la cosa pública requiere atención, hay que pagar infraestructura, burocracias, representación, administración para la redistribución del ingreso y sobre todo, seguridad. OK. Estamos bien hasta ahí.

Acudí a una contadora con la sospecha de que algo no andaba del todo bien para que me ayudara a resolver el enigma, y he de decir que tanta complejidad en la comunicación del SAT no hace sino confundir a los ciudadanos. De por sí pagar impuestos requiere desprenderse de una parte del ingreso por motivos que la mayoría de las veces no se comprenden por todos, pero que por todos idealmente deben acatarse, pues son leyes y como tales, aunque se ignoren no se exime a nadie de su cumplimiento y en teoría la suma del pago colectivo de impuestos se reinvierte en beneficio de la sociedad. Todo bien hasta aquí también.

Ahora que abrí una empresa la necesidad de estar en orden y al día en todo me llevaron a estar en contacto más directo con el SAT, para dar de alta a la empresa con todas las de la ley, sin embargo la sospecha de que algo no estaba bien en mi situación como persona física surgió más de darme cuenta de las notificaciones e interacciones prácticamente nulas en un trámite recién hecho, la complejidad de muchos trámites, la dificultad de navegar el portal del SAT que parece un laberinto que haría palidecer a los personajes de las novelas de Kafka, me llevaron inevitablemente a pensar en la complejidad de los trámites, pero sobre todo que la autoridad no tenía una fotografía completa de mi persona. Aquí ya la cosa entre el SAT y yo empezó a mostrar que todo no estaba bien, que había información mía que debería de tener y no tenía y que yo podría acceder a información relevante para mi pago de impuestos de la manera más sencilla pero lejos de eso me enfrentaba a laberintos en un complejo portal que debería exigir cursos para navegarse, y vaya que hasta los contadores lo padecen.

Habiendo dado de alta una persona moral y siendo el caso que debía impuestos como persona física y que no estaba yo enterado, esa era una oportunidad para el SAT, teniéndome ahí en sus oficinas para cuando menos notificarme que debía impuestos, pero no solo no lo hizo, sino que si no es porque me metí a detalle a verlo con una contadora por sospechar que algo no andaba bien, hubiera seguido sin enterarme. Apenas hace dos semanas llegó a mi domicilio fiscal una misiva del SAT, requiriéndome el pago de algunos impuestos, lo curioso es que estaba fechada en octubre y llegó a mi domicilio en enero del año siguiente ¿Puedes creerlo? Inevitablemente surgen preguntas sobre ¿cuántos mexicanos estarán en una situación similar de que no saben que deben? Aunque si lo supieran decidirían pagar lo más pronto posible, pues no quisieran estar en una mala situación con el SAT, ¿cuántos miles de millones de pesos eso supondría para el erario y cómo podrían recabarse?

Hasta podríamos esbozar una taxonomía interesante de contribuyentes:

Los que deben impuestos y no lo saben.

Los que evaden por no saber, sencillamente, cómo pagar fácilmente.

Los que evaden con conocimiento de causa, pero que podrían pagar si comprendieran los incentivos claros para hacerlo.

Los que en verdad les vale y no están dispuestos a pagar y punto.

Todos esos requerirían una comunicación diferenciada por parte del SAT, además de una estrategia. Estoy seguro que con la información que se puede recabar a través de los distintos canales se podría tener una visión 360 del contribuyente que permita no solo el comunicado correcto al contribuyente correcto en el momento correcto, sino también tanto a ciudadanos como a autoridades, contar con la información precisa para la toma de decisiones. Existen sistemas de atención ciudadana que salvarían de esta situación, pero apenas van a adquirirse, esperemos, para el bien de los contribuyentes y de una recaudación más eficiente, simple y amigable. Más vale tarde que nunca.

Nuestra tributación es compleja, admitámoslo, de entrada se requiere casi a fuerzas un contador para presentar las declaraciones por sencillas que sean, cuando en verdad podría ser, si no más sencilla, al menos sí muchísimo más fácil para todo contribuyente, persona física o moral, tener su estado de cuenta en línea y poder saber, reitero, con facilidad, el monto que debe, el motivo y la posibilidad de pagarlo rápido y fácil.

El SAT debería tener la capacidad de comunicarse con los contribuyentes para notificarles pronta y oportunamente sobre su estatus y darles la posibilidad de ponerse al corriente, no con una misiva de correo tradicional con firma en octubre con vigencia de 10 días y recibida en domicilio fiscal tres meses después. Cómo sabe el SAT que tiene bien mi correo electrónico, pues por esa vía no recibí notificación alguna, ya no digamos si tiene conocimiento de mis cuentas de redes sociales, pues no he emitido interacciones por ahí. Lo que sí es un hecho es que el SAT debería de ser capaz de contactarme oportunamente y hacerme saber mi deuda, a modo de que pueda en consecuencia pagarla si acaso no me había dado cuenta, como fue en este caso. Mucho se puede argumentar sobre la responsabilidad del contribuyente de ponerse al día y estar a mano con el SAT, pero ese no es el punto. El punto es que la tributación debería ser mucho más sencilla. Existen diversos sistemas de informática de fácil navegación para los usuarios contribuyentes y de eficaz manejo para sus operadores en el SAT que permitirían que ambos tuvieran mejores resultados. Se trata de recolectar los impuestos debidos de la manera más sencilla y amigable posible. Después de todo somos ciudadanos que queremos estar al corriente en el pago de impuestos, no criminales prófugos de la justicia ni evasores. Es del interés de las autoridades fiscales poder recabar mejor y saber exactamente cómo contactar a sus distintos tipos de contribuyentes. Informática básica, pero eso sí fácil de usar para los contribuyentes, lo que sin duda nos beneficiará a todos. @victorvicus