Qué nos diría nuestra mamá si…

Hace unos meses atrás me reuní con una vieja amiga a quien, por motivos de su noviazgo, no la había visto durante mucho tiempo.

Y digo «motivos de noviazgo» porque hasta ese momento me di cuenta que, a veces, el noviazgo es también una razón por la que se pierden y se alejan a los amigos.

No hablaré sobre si es correcto o no. Eso es otro tema. Lo que si me di cuenta es que, a veces, el noviazgo puede ser bello, pero deja de serlo cuando se saca de la ecuación a los amigos e incluso peor, cuando se saca de la ecuación a los padres.

Debo admitir que esa salida con mi amiga no hubiera posible si no fuera porque había terminado con su novio.

Sí… Había terminado con su novio. Esa era la única razón por la que estaba sentado con ella en un café.

Como considero mi amistad muy genuina, a pesar de todo, yo estaba allí apoyándola en su -gracias a Dios- duelo de haber terminado la relación.

Nos reunimos para ponernos al día y, sobre todo, para darle consejo y escucharla. Pero nunca olvidaré cuando le pregunté: —¿Alguna vez le preguntaste a tu mamá si pensaba que tu novio era un buen partido?… Ella me respondió: —Sí, se lo pregunté, pero cuando lo hice me dijo «no sé hijita, porque no conozco a tu novio».

Estaba realmente sorprendido. Cuantas veces decimos que amamos a una persona, pero al precio de alejar a otras que también amamos.

No tiene mucho sentido, porque cuando amamos a una pareja, lo lógico es también involucrarla y presentarla con aquellos que también amamos y, principalmente, con nuestros padres.

Luego de ese día y ese café, no he podido dejar de pensar en esa respuesta que le dio la mamá a mi amiga.

Que triste es ocultar y evitar que se involucren nuestros seres más amados con nuestra pareja.

Entonces, la primera pregunta es: ¿Qué tanto conocen nuestros seres amados a nuestro novio?

Y la siguiente pregunta es: ¿Si le preguntásemos a nuestra madre que piensa del novio, qué nos diría?

Ojalá no sea un: «No sé hijita, porque no conozco a tu novio»…

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