Amar de más, está de más- Víctor Cruz

Amar, por ningún motivo está de más, lo que si está mal es hacerlo de sobra. Las francesas y las bellas caras bronceadas se lo han confirmado a su servidor. El empalago es el principio del fin.

No hablamos solo para con el corazón, o en temas de unos con otros. La pelota es el centro de este escrito; y sí, amar de más a la redonda, tampoco es correcto. La muestra más clara ocurrió hace solo unos días allá abajo, donde ni el amor al tango ni a los cortes de carne juntos superan a las hinchadas futboleras.

Boca Juniors y River Plate nos dieron una clara muestra de aquello dicho anteriormente. Históricamente son conocidos por ser aficiones muy férreas, tratando de demostrar quién ama más a su equipo en el intento de conquistar a la redonda demeritando al otro para dejarlo lo más hundido posible, figuradamente hablando.

Lamentablemente, con el paso de los años, esa rivalidad se ha agigantado al punto de que, hace unos días, unos se robaron a otros, y los atracados reaccionaron deschabetandose a cualquiera que vieran con la camiseta rival.

Les resumo la historia para no aburrirlos, no pasó en forma tan literal, ni tampoco es que todos los aficionados de ambos equipos se hayan involucrado, pero si de resúmenes se trata podríamos contarlo así. El punto es. ¿Con qué fin hacen esto? ¿Por qué en un juego, que se supone es para divertirse, se acabó haciendo un campo de batalla? He aquí los resultados.

Si es que buscaban enamorar al balón, crean que a los dos les dio la espalda, porque se pasaron de amorosos. Rebasaron las fronteras del cariño y aprecio al deporte, se olvidaron de la diversión y ahora, se quedaron en ridículo. Se obsesionaron tanto con el amor y con enamorar, que acabaron olvidándose de ello.

No solo ocurre con estas dos escuadras, hay muchas más alrededor del mundo. Hace unos días ocurrió algo similar en la Champions entre el AEK y el Ajax.

Y así seguirá pasando por más lugares si es que nos olvidamos de amar, si es que nos olvidamos de enamorar, si es que nos olvidamos de reír, si es que nos olvidamos de divertirnos. Todos acabaremos friendzoneados y tachados como los que tratan de amar y acaban odiando, aún cuando solo unos armaran todo el caos.

Como dije al principio. Amar no está de más, lo que está de más es hacerlo en demasía. Siempre que pasa eso, no puede depararnos un futuro tan bueno. ¿Les suena esta historia?

Con cariño para K y F.