La importancia de ser personaje
He estado dándole muchas vueltas algo que es sumamente importante en mi vida: el rol, y el valor que puede llegar a tener para las personas que disfrutamos escribiendo y creando mundos.
Grosso modo, para una persona que está habituada a consumir videojuegos donde lo importante es llegar al malo final y acabar con él (no queriendo decir con ésto que todos los videojuegos sean así, ni muchísimo menos, me refiero a la gente acostumbrada a ese tipo de aventuras, y que no disfruta de otra cosa), el rol puede ser una vía para personalizar un personaje y hacer exactamente lo mismo, con tintes de humor absurdo, y sin pensar en las consecuencias, ya que, de haberlas, solamente generarían más humor desenfadado.
Sin embargo, las personas que antes de iniciarse en este fantástico mundo han sido creadores en solitario durante toda su vida, encuentran en este divertimento algo que puede llegar a ser emocionante: puedes estar dentro de un personaje, únicamente de uno, y disfrutar de cada paso con miedo y emoción.
Aunque también puede ser frustrante. Eres un creador, tienes el control total y absoluto de todo, aunque tus personajes actúen como consideren en tu mente. De pronto, estás en una aventura que no has creado, y con unos compañeros que dicen cosas que te chirrían y te suenan impropias. Esto no es tu estilo.
Pero es parte del mundo, ¿no? Aunque queramos, no terminamos de ser del todo imparciales en nuestras historias, o no somos capaces de ver si lo somos realmente. Por ello, el no poder controlar la ambientación, y centrarte en tu personaje, puede ser un camino difícil, duro, pero con una recompensa que puede hacer volar tu imaginación y entender tu propio mundo interior de forma que uno solo puede hacer.
Considero que, sobre todo para autores de fantasía, jugar a rol puede ser una vía interesante para descubrir cómo profundizar en tu personaje, siempre y cuando tengas un máster que se preocupe en adentrarse en tramas sutiles, o crear PNJs (Personajes No Jugables, quiere decir, los que no son Jugadores) que hagan preguntas tan sencillas como: ¿Cuál es tu color favorito?

Jugar a rol puede hacer que se te dispare la imaginación, y no solo eso: A pesar de que siempre intentamos crear personajes variados, suele haber ciertos patrones que se repiten, que forman parte de nuestra zona de confort creadora. En el rol, y más con otros jugadores, es casi imposible estar en dicha zona, ya que cada persona es un mundo, y su punto de vista puede darle un sabor agridulce a tu personaje.
Entonces, ¿cuál es la importancia para un creador de historias participar en partidas de rol? El estar en la piel de tu personaje.
Si estás desarrollando el carácter de uno, exponerlo a situaciones que están fuera de tu alcance puede hacerte redescubrirlo. Incluso cuando ya has creado su propia historia, el personaje puede sorprenderte. Porque ni tú mismo sabes lo que va a pasar, y eso puede provocarte incluso pequemos momentos obsesivos.
¿Y si el máster me lleva ante el pasado que no recuerdo, y descubro que soy hijo de mi enemigo? ¿Y si, por el contrario, no soy nada? ¿Y si mis compañeros sufren y descubro que todo es culpa mía?
Incertidumbre, angustia, temor.
Emoción.
Jugar a rol para un escritor puede ser frustrante (muy frustrante), pero a la vez, una experiencia única, que te hace darte cuenta de cuán limitada estabas haciendo tu historia, porque estabas demasiado centrado en el mensaje que querías transmitir.
Mi consejo: si estáis en una etapa de vuestras vidas en la cual no sabéis qué escribir, o no tenéis proyectos a la vista y queréis tenerlos, una buena opción es buscar a gente que pueda ofreceros rol. Ya sea Dungeons and Dragons, Ánima, Canción de Hielo y Fuego… hay muchísimos sistemas, para todos los gustos.
El rol, llevado de forma creativa, libera hasta unos límites insospechados. Puede ser, y para muchos es, una vía para explotar al máximo la creatividad y llevarse al límite, sintiendo al personaje.
Siendo el personaje.
Ayúdame con un Ko-Fi
