La competencia sexual (o la guerra por las mujeres)

En las últimas semanas, y gracias a varias aplicaciones en mi teléfono, he entrado en contacto con muchas que están en algún tipo de relación. Algunas de ellas estaban tenían novio y otras marido, todas con algún compromismo. Esto me ha hecho reflexionar un poco sobre el tema de la competencia sexual.

A qué me refiero con lo de competencia sexual?

Pienso en que cualquier hombre que está en una relación, o incluso al que le gusta una mujer, enfrenta la competencia de muchos otros que también desean a la misma mujer y están dispuestos a ir tan lejos como sea necesario para acostarse con ella.

Las mujeres le dan la bienvenida a este hecho, obviamente. Y en muchos casos activamente lo promueven.

Sea como sea, siempre va a haber una fila de tipos que están tratando por todos los medios posibles de cogerse a la mujer de otro. Yo siempre fui uno de ellos.

Van entonces algunas ideas sobre esto…

I

Las mujeres que están en pareja tienen todas déficit de atención. Sus novios y sobre todo maridos se cansan de ellas con el tiempo.

“Mostrame una mujer linda y yo te muestro un tipo cansado de garchársela”.

Ni hablar cuando se casan.

Te puedo asegurar que una mujer que lleva más de 3 años de casada está a la espera de un flaco que le de algo de atención.

Obvio, las mujeres son muy complicadas. Si le das atención desde un principio de te va a usar de entretenimiento y te va a poner en la friend zone.

Pero si la podés trabajar bien, con darle atención ya la tenés conquistada. Si a eso le agregás que le das un orgasmo, va a ser tuya (al menos por un tiempo).

Atención y placer sexual es lo que te lleva a ser alguien en la vida de una mujer.

II

Las mujeres son adictas al rush de dopamina que les produce saber que atraen a alguien.

Por eso son tan propensas a cornear a sus maridos y novios cuando salen con sus amigas a bailar.

El estar rodeadas de tipos que las están encarando todo el tiempo las vuelve locas.

Es mentira que les guste bailar o que les guste la música. Si fuera así, podrían pasar la noche en el living de su casa.

Salen porque les encanta que los tipos las deseen. Mientras más se acostumbran a eso, más adictas a la dopamina que les produce en su cerebro el hecho de gustar y ser deseadas.

III

Por supuesto que la abstinencia sexual propia de muchas parejas ayuda. Una mujer desatendida está todo el tiempo a la espera de un macho que le de lo que necesita.

Esto no significa que vaya a engañar a su marido necesariamente. Pero lo tiene presente todo el tiempo. Fantasea. Está caliente. Y si la oportunidad se da, la va a aprovechar.

IV

Las mujeres son siempre más propensas a engañar cuando están ovulando. Esto tiene una razón evolutiva.

Muchas veces una mujer está en pareja con quien cree que va a ser un buen proveedor pero no necesariamente una buena fuente de genes para su descendencia.

Por eso, naturalmente, muchas tienen hijos de más de un hombre pese a estar casadas toda la vida con el mismo.

V

Me encanta coger mujeres casadas y siempre que puedo, lo hago sin forro y acabando adentro.

Sigo pensando que el sexo esteril es el más liberado y el mejor, pero el inseminar a la mujer de otro tiene un encanto perverso muy especial para mí.

La semana pasada, mientras me estaba cogiendo a una mujer casada, le pregunté que tenía su marido que yo no tuviera más grande y mejor. Me contestó que el marido tenía su corazón. Eso no impidió que la llenara con mi semen en tres oportunidades.

VI

Hay que estar siempre en forma y tener la testosterona alta.

Los hombres casados tienden a engordar y no cuidarse.

Además, hay varios estudios que muestran que el estar casado te baja la testosterona.

Es muy fácil ganarle a un hombre así.

VII

Esta competencia sexual por las mujeres tiene que ser, no hay otra posibilidad, despiadada y cruel.

Así le exige la evolución y la lucha por la vida.

Pensar sobre este tema me hace pensar en un artículo que escribí, publiqué y borré llamado “Sexo. Violencia. Muerte”.

Me atrae terriblemente la cuestión. No puedo negarlo.

Es enfermizamente placentero conquistar a la mujer de otro. Dominarla. Someterla. Inseminarla.

VIII

Lograr que ella se rinda ante mi superioridad frente a su hombre es uno de los mayores placeres que se pueden experimentar.

Que una mina te diga hace mucho que mi marido no me hace tal cosa o, directamente, que en el medio del acto sexual te diga que la tenés más grande o la hacés gozar más, es directamente impagable.

IX

El sexo es una guerra y las mujeres son el campo de batalla.

Todo vale en la guerra.

Y de hecho, desde un punto de vista únicamente evolutivo de la sexualidad, todo vale también. Para transmitir tus genes podés, evolutivamente hablando, apelar a la violación, el homicidio de machos competidores, etc.

A tanto no podemos llegar.

X

Pero la bestialidad sexual está siempre latente.

Y los machos alfa siempre estaremos listos para atender a tu mujer.