Serapio

“Por los cuatro rumbos que me llevo el fútbol si habré visto arqueros maravillosos: Ritcher, Isola, Tesorieri, Colombo, Araya, Gerónimo Díaz, el brasileño Kunz, el uruguayo Mazzalli, el chileno Guerrero y el divino Zamora. Todos extraordinarios, pero ninguno alcanzó el nivel del mi viejo maestro. Amalgama de instinto, ubicuidad asombrosa, nervios de acero y vista de lince daban cuerpo a la perfección al servicio de espectáculo deportivo desde su puesto de guardavallas. Jamás vi nada igual” (Octavio Díaz).

Serapio Acosta, en 1912, se incorpora a Rosario Central en reemplazo de Augusto Winn. Su paso por el club se plasmó en 32 partidos en dos etapas, 1912/1914 y 1918. 
Copa Vila (Liga Rosarina) 1912, 5 partidos.
Copa de Honor 1912, 1 partido.
Federación Rosarina 1913, Campeón.
Federación Argentina 1913, Campeón Copa de Competencia.
Copa Vila (Liga Rosarina) 1914, 15 partidos (Campeón).
Copa Ibarguren 1914, 1 partido.
Copa Vila (Liga Rosarina) 1918, 6 partidos.
Copa de Honor MCBA 1918, 1 partido.

Un gesto de Conrado Grieshaber.
Conrado Grieshaber fue uno de los grandes delanteros de la primera época de nuestro fútbol. No perteneció a Rosario Central, pero estuvo ligado a sus players por vínculos de sincera amistad deportiva, como Guillermo Dannaher, como Lorenzo Colombo, Carlos Guidi y tantos y tantos otros excelentes jugadores del barrio Arroyito.
En otro lugar de esta publicación recordamos sucintamente el trágico final del autor de los días de Serapio Acosta, el notable arquero de los tiempos iniciales.
Jugaban en la cancha de Argentinos (hoy Gimnasia y Esgrima) Rosario Central y Tiro Federal. Esa tarde Serapio Acosta hacía maravillas entre los tres palos. Se produjo un penalty-kick en favor de los tirolenses y se aprestó a ejecutarlo Dannhaber. Su violento tiro fue detenido magnífica, soberbiamente por Serapio. El delirio de la hinchada auriazul fue extraordinario. A un costado de la cancha, víctima de un emoción fatal caía para siempre el padre del gran guardavalla.
Los jugadores no tardaron en enterarse del desgraciado suceso. Algunos players tirolenses querían obligar a Serapio a que siguiera actuando. Fue entonces que intervino prestamente Conrado Grieshaber y pidió al árbitro la suspensión del match. Así se hizo.
Fue un gesto de correcto deportista.

Central 3 v. Tiro Federal 1 (Copa Vila 1912, 21/7/1912).
Central: Serapio Acosta — Zenón Díaz — Ignacion Romeo Rota — Juan Díaz — Pablo Molina — Pedro Wilson — Juan Barbieri — Juan Sánchez — Harry Hayes — Juan Fuggini — Alfredo Woodward.
Tiro Federal: F. Leguizamón — Ricardo Cornejo — Norman Winn — Francisco Recanzone — Fernando Bovazzi — Ernesto Faggiani — Conrado Grieshaber — Camilo Barbieri — Guillermo Dannaher — Carlos Guidi — Julio Morgoux.
Goles: Harry Hayes 2 — Zenón Díaz. Fernando Bovazzi.

Hay que cuidar a Serapio.
Serapio Acosta fue uno de los más grandes jugadores que dio al fútbol argentino el club Rosario Central. Era un guardavalla de notable aptitudes. En su época, insuperable.
Pero adolecía Serapio de un grave vicio. Le gustaba mucho codearse con Baco, el dios de los espirituosos vinos. Y esta fue la causa de su fugaz actuación deportiva.
Allá por 1914 Serapio Acosta se hallaba en la plenitud de su estado físico. Era punto fuerte del viejo Talleres.

A la sazón el equipo auriazul debía sostener un match de gran trascendencia con Newell´s Old Boys, el clásico rival de todos los tiempos. El partido era de suma importancia y se esperaba con enorme interés.
- Hay que cuidar a Serapio — se dijeron los muchachos auriazules.
Y el gran arquero fue objeto de especial vigilancia. Era menester que llegara al terreno de la lucha en excelentes condiciones, no fuera que …
Era el comentario obligado de la semana. Un periódico, “La Nota”, se ocupaba del caso destacando el cuidado que sus compañeros de team prestaban al notable guardameta:
“Serapio Acosta está concentrado. No lo dejan ni a sol ni a sombra. El gordo Rota está de sereno. No le pierde pisadas. Con toda seguridad que el excelente cuidapalos podrá defender con su acostumbrada habilidad el arco frente a los rojinegros.”
Y llegó el día del match. Serapio Acosta presentaba un estado físico inmejorable. Fresquito como una lechuga.
Pero a medio día, cuando nadie se lo imaginaba, el inglés Ennis, que entonces lo tenía a su custodia, se fue a almorzar. Fue un descuido. Serapio pegó una escapada e hizo de las suyas…
Al entrar al field se mostró dicharachero, jovial…
Y comenzó el encuentro. De entrada no más Lito González dirigió uno de sus clásicos violentos shots. Serapio se largó cuan largo era y encontró en un planeo espectacular uno de los postes. Fue el primer gol rojinegro. El guardavalla cayó lesionado.
Cuando sus compañeros se acercaron para atenderlo, se dieron cuenta de lo que ocurría. Serapio estaba bebido.

Y pensar que el gordo Rota había actuado de sereno toda la semana.
Newell´s ganó esa tarde por 6 a 0.

Lirio Argentino fue su equipo inicial, con su hermano Clodomiro. A los 15 años juega en Tiro Federal. Después pasó a Provincial donde el 15 de mayo de 1910, le atajó un penal a Jorge Brown. cuando por la Copa Competencia Jockey Club Provincial eliminó a Alumni (3–2). También tuvo un paso por Sparta. Integró en repetidas oportunidades la Selección Rosarina.

“Vea, señor, yo nunca cobré un peso por jugar…….. ni medallas tengo”.

Historia en Azul y Amarillo (La Capital). Revista Cincuentenario C.A.R.C. La Tribuna 15 y 17 de enero de 1966. La Capital 16 de enero de 1966. De Rosario y de Central (Jorge Brisaboa).