José Luis Ardissone: una vida tras un sueño

“Puedo mirar atrás y ver que aquello que empezó como un sueño, hoy sigue vivo y fuerte después de 35 años, saber que tengo hijos que van a continuar la tarea de difundir el teatro, es el legado que me gustaría dejar a mi país”, son las palabras de la leyenda del teatro en Paraguay, José Luis Ardissone.

José Luis Ardissone no necesita presentación. Durante décadas ha contribuido para sembrar los fundamentos de la eclosión teatral que hoy vivimos. 48 años dedicados vehementemente al arte, 35 de ellos vertidos en una institución de suma importancia para el teatro paraguayo, Arlequín Teatro, constituyen toda una vida con incalculables historias que forman parte del acervo cultural paraguayo.

Selección de escenas de 5 obras teatrales de José Luis Ardissone. Fuente: Canal de Youtube de Arlequín Teatro
“Una vez más recurro a las palabras del gran dramaturgo y poeta Federico García Lorca: El teatro es la herramienta más eficaz para la edificación de un país, y el barómetro que indica su ascenso o su caída. Un pueblo que no apoya y no fomenta su teatro, está muerto o moribundo”

35 años en el teatro representan toda una vida, ¿cuáles fueron algunos de los mejores momentos que le han brindado las tablas?

En nuestra historia hay varios “mejores momentos”. El día de la inauguración, cuando pude ver que el sueño de una sala propia se hacía realidad, es, sin duda, uno de esos momentos. Cuando el 13 de agosto de 1992, pudimos inaugurar nuestra sala actual, después de haber perdido la de nuestro nacimiento, es otro de esos momentos . Y hay estrenos que quedan en la memoria: los de “La casa de Bernarda Alba”, “La muerte de un viajante”, “Hamlet”, “Madre Coraje”, “La tierra sin mal” son otros momentos que la memoria conserva como inolvidables.

En otra entrevista usted menciona que hasta el año 1992 usted compaginaba la arquitectura y el teatro. ¿Cómo usted se sintió en aquel momento en que finalmente podía dedicarse a su gran pasión?

Dejar una profesión que me había cimentado de niño y que luego significó el medio de vida que me permitió realizarme profesionalmente no fue una decisión fácil de tomar. Pero había una realidad: era ya difícil compaginar las tareas de arquitecto y de hombre de teatro; ambas se estaban resintiendo. Mis cuatro hijos mayores ya estaban casados o trabajaban y sólo tenía a mi cargo al menor.

Le planteé a mi esposa la posibilidad de abandonar la arquitectura, y ella, con enorme generosidad aceptó mi decisión. Desde entonces, mi vida se entregó totalmente al teatro, con algunos momentos de “saudades” de aquella profesión que me dio mucho, pero no tan irresistibles como para volver atrás.

Foto: Aldea Cultural

Entre la gran cantidad de premios que usted ha obtenido destaca la condecoración en el grado de Caballero de la República Italiana, ¿pudiera comentarnos al respecto?

Italia es la tierra de mis antepasados y desde niño fui conociendo y admirando esa tierra que es la poseedora del mayor acervo de arte en el mundo. Cuando, para sorpresa mía, desde la Embajada de Italia me comunicaron que sería honrado con ese codiciado título de “Cavalieri”, la emoción me invadió. Sentí que yo también estaba honrando a ese Pier Francesco Ardissone, que un día se embarcó para América desde su Tortona natal, y aquí sembró su simiente y marcó una línea de trabajo y honradez desde las hornallas de la cocina en que trabajaba.

¿Pudiera comentarnos acerca de sus diferentes facetas como actor, escenógrafo, director, libretista, vestuarista e inclusive escritor?

Mi profesión de arquitecto me abrió las puertas del teatro, y entré a ese mundo maravilloso como escenógrafo, con el secreto y ardiente deseo de subir alguna vez a las tablas como actor. Esa oportunidad no tardó en darse y desde entonces, hacen ya 48 años, sigo metiéndome en la piel de seres que algún escritor creó.

Asumí la dirección de mi primer obra, “Quien dejó pasar el tren”, cuando el director designado se abrió del proyecto. Haber pasado horas junto al gran director uruguayo Carlos Aguilera, atendiendo cada detalle de su trabajo, me dio las bases para asumir la tarea de la dirección. La admiración que la obra y la persona del gran poeta Alejandro Guanes, me impulsó a escribir un texto sobre él. Desde entonces, otros personajes y diversos acontecimientos de nuestra historia me sirvieron de base para obras teatrales.

Recuerdos de mi vida, y alguna dosis de fantasía me llevaron a escribir algunos libros que, según los que los han leído, les permitió pasar buenos momentos.

Fuente: Canal Teatro Paraguay

¿Cómo fue que la pasión por el arte del teatro incluyó a toda la familia Ardissone?

Se fue dando natural y espontáneamente. Mi esposa, ya ausente, fue un apoyo constante, y mis hijos, ya de muy niños acompañaron con su entusiasmo todo el proceso. Nunca les dije que debían continuar esta tarea: cada uno de los cinco hijos que me dio la vida, fueron sumándose espontánea y libremente. Algunos emprendieron luego otros caminos profesionales, y son Alejandra y Pablo los que hoy están lado a lado conmigo llevando adelante el Arlequín.

“Todos los textos teatrales de mi autoría están basados en hechos de nuestra historia, temas que me entusiasman desde siempre”

La dictadura supuso una fuerte restricción a las libertades y por supuesto las diferentes expresiones artísticas se vieron afectadas. ¿Cómo usted pudo lidiar con esto para poder llevar a cabo su arte?

Arlequín fue víctima de esa época ignominiosa que nos tocó vivir a los paraguayos y en varias ocasiones la policía del régimen se presentaba a las funciones a “controlar” lo que sucedía en el escenario.

Llevar a escena los grandes textos del teatro universal que reflejaban lo que nos sucedía, era una manera de poner de resalto las iniquidades del gobierno, sin referirnos directamente a hechos concretos.

José Luis Ardissone en su faceta de escritor

El teatro está experimentando un gran crecimiento en los últimos años, ¿cuáles fueron los factores que contribuyeron a este fenómeno y cómo usted cree que esto puede sostenerse y crecer?

Es muy positivo el interés que el teatro despierta desde hace unos años, en los jóvenes. Las escuelas de teatro van formando año a año, a actores y actrices, con variado talento. Lo bueno es que la mayoría de ellos, van produciendo sus propios espectáculos y crean así un público joven. La constancia y la seriedad en el trabajo, el talento que aporten, harán que nuestro teatro se vaya afirmando con o una expresión del arte que contribuya a elevar la cultura del pueblo.

¿Usted, José Luis Ardissone, tiene usted algún sueño por cumplir?

Ver a Arlequín seguir andando, en una sala renovada y moderna, dotada de una infraestructura actualizada que nos permita ofrecer espectáculos de gran envergadura escénica, es un sueño acariciado desde siempre

Curiosidades de José Luis Ardissone

1. Obra más difícil que haya dirigido

“Roque Santero- La cuna del héroe” del brasileño Alfredo Días Gómes
“Planteaba escenas de real dificultad, y en algunos momentos, no sabía que camino tomar, pero siempre, hay un momento en el que la luz se enciende y se encuentra la solución. El aporte que los actores brindan es un factor importante para resolver las dificultades, y en ese caso, eso se dio para alegría de todos los que estábamos comprometidos en el proyecto.”

2. Papel más difícil que le tocó como actor

El abogado “Gavin Stevens”, defensor de la acusada en la obra “Requiem para una mujer” de William Faulkner.
“Fue un escollo muy complicado agravado por el hecho de que mi visión del personaje, y la visión del director, iban por caminos diferentes. Largas sesiones de ensayo y de discusiones, permitieron que finalmente llegara a crear un personaje que se encuadraba en la línea propuesta por el autor.”

3. Obras favoritas

“La muerte de un viajante” de Arthur Miller y “Galileo Galilei”de Bertolt Brecht.

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