Montse Herrera: “La CEMU me ha salvado la vida”

Montse Herrera es la coordinadora de la Ciudad Escuela de los Muchachos de Leganés. Es conocedora de esta pequeña ciudad desde hace mucho tiempo, pues ella también formó parte de los jóvenes residentes años atrás. Asegura que esta creación del Tío Alberto, fundador de la ciudad escuela inspirada en la “Boy´s Town” del sacerdote americano Padre Flanagan, ha reconducido la vida de muchos niños nacidos en lugares desestructurados dándoles una educación y un hogar sano. La “Boy´s Town” americana se inspiró, a su vez, en el tipo de educación colectiva impartida en el siglo XVIII por Maximiliano III con el objetivo de alejar a los niños desamparados de peligros como la mendiguez, la ociosidad y el crimen para encaminarles hacia una infancia digna y feliz. Estos niños no cuentan con total libertad para “hacer lo que quieran”, ya que muchas veces no es el camino más correcto, tal como relata Montse. Esta coordinadora recibió su ingreso en la CEMU como una esperanza de vida, ya que provenía de un centro de menores y de un entorno que no le aportaba nada bueno.

Colegio de la Ciudad Escuela de Los Muchachos de Leganés

P: ¿Cómo fueron los orígenes de la CEMU?

R: Fue fundada por el Tío Alberto, arquitecto implicado económica y artísticamente con el Círculo de los Muchachos, del que era su director artístico. Por problemas de ideología se separó un poco y le ofrecieron un puesto como arquitecto en Leganés y Fuenlabrada hace 46 años. Él empezó a detectar que los niños tenían problemas y lo que hizo fue acoger a gente en sus estudios de arquitectura. Al principio compró unos bajos en frente de lo que ahora es la Ciudad Escuela y luego compró otro terreno dónde empezó a edificar. Siempre creyó que los niños debían crecer en un lugar sano y en un ambiente de juego, comunicativo, sin rejas ni mayores prohibiciones. De hecho, yo me crié en centros de menores antes de llegar aquí y estaba rodeada de vallas. Te dan muchas ganas de escaparte.

P: ¿El ayuntamiento o la Comunidad aporta alguna ayuda económica?

R: No aporta nada. La Comunidad de Madrid nos subcontrata para acoger niños suyos porque tenemos un número de plazas asignados a ellos, al igual que tenemos plazas para niños de otras comunidades o para padres que no pueden ocuparse todo el tiempo de sus hijos. Por lo tanto, la financiación proviene no sólo de Tío Alberto, sino también de amigos suyos, voluntarios, de actividades como la venta de pulseras hechas a mano por los niños de la CEMU… Y ese dinero solemos invertirlo en alguna excursión para que los chicos puedan salir fuera del recinto. Siempre estamos buscando subvenciones de IRPF, de la Comunidad Europea, etc.

P: Las familias de los niños que residen en la CEMU, ¿qué cuota tienen que pagar?

R: Depende de la situación económica de cada familia. En nuestra Ciudad Escuela existen muchos niños becados.

Patio de recreo. Canchas.

P: ¿Te consta que a nivel nacional e internacional haya “otras CEMU”?

R: Sí, existe otra Ciudad de los Muchachos en EE.UU, que se llama “Boy´s Town” y está dirigida por El Padre Flannagan. Nuestra CEMU de Leganés está inspirada en ella; Tío Alberto la vio de pequeño y se enamoró. Por eso existe la actual en Leganés. También está el Círculo de los Muchachos, con el mismo sistema democrático. Lo que aquí pretendemos es ayudar a los niños, no “cambiar el mundo” porque fracasaríamos al tercer día. Había otra Ciudad Escuela en Inglaterra y Francia, que fue cerrada a los tres años de ser fundada. La escuela francesa permitía libertad absoluta a los niños residentes, mientras que en nuestra CEMU la libertad es subjetiva. Los adultos estamos pendientes de ellos porque muchas veces el camino que eligen no es el más correcto.

P: ¿Cuál es tu labor como coordinadora?

R: Yo estoy para todo. Les ayudo en sus actividades de radio y de prensa escrita durante todo el año. Estoy pendiente de su progreso y si veo que se retrasan intento localizar el posible problema. Es muy importante el trato con las familias, sin ellos sería imposible.

P: ¿Cómo llegaste a la CEMU?

R: Vine de un reformatorio de monjas de Canarias, donde estuve cuatro meses en una celda de castigo hasta que Tío Alberto me trajo aquí. A mí me salvaron la vida. Como en todos los sitios, hay cosas que cambiaría. Creo que a veces no somos lo duros que deberíamos y admitimos a muchos niños sin tener en cuenta nuestras propias necesidades económicas.

Iglesia CEMU

La vida de Montse ha sido dura desde sus inicios. En sus ojos se refleja la humanidad que los niños le proporcionan cada día. Recuerda con nostalgia los viajes a Canarias que hacía cada año para ir a ver a su madre y cómo siempre que bajaba del avión le preguntaban: “¿Cuándo te vas?”. Monse recibió una subvención hasta los 25 años, lo que significaba pasar de ‘menor protegida’ a ‘mujer protegida’. Llegar a la Ciudad Escuela de los Muchachos le animó a seguir luchando por convertirse en una persona capaz de superar los límites que le habían marcado desde pequeña. Los demás creían que acabaría siendo ladrona, prostituta o simplemente “muerta”.

La mayoría de las personas que estudian en la CEMU acaban quedándose a trabajar. Creen en el proyecto y su más valioso propósito es ayudar a los niños desfavorecidos que llegan a sus instalaciones. Como dice Montse: “Nos gusta y queremos devolver lo que han hecho por nosotros”.

P: Hay muchos famosos que os visitan, ¿cómo os ponéis en contacto con ellos?

R: Los famosos vienen continuamente a dar entrevistas a los niños y darse una vuelta con ellos de manera privada. Hace poco vinieron futbolistas del Real Madrid y del Getafe, cerramos el curso pasado con una asamblea a la que asistió Vicente del Bosque. Así que se trata del día a día de los niños. Lo ven como una cosa normal. Además, Tío Alberto ha criado a la familia molina, ha crecido junto a la familia Bosé… y conoce a mucha gente famosa. Cuando tenemos que contactar con ellos, los niños son los que llaman y conciertan las entrevistas. Por eso creemos que nuestro proyecto llama la atención.

P: ¿Hay niños residentes que provienen de centros de menores?

R: En este caso no. A este centro no pueden entrar niños que hayan cometido algún delito porque es una educación en libertad. Por ejemplo, vienen familias de 10 hermanos en las que el más pequeño tiene dos años y niños que no han accedido a centros de otras comunidades o privados. Tenemos un resultado bastante bueno. Hay 90 niños residentes en este momento y casi 400 inscritos en el colegio de la CEMU, de 24 nacionalidades.

Preguntamos a Montse sobre el número de niños que consiguen entrar en la Universidad después de haber cursado sus estudios en la CEMU. Nos contesta que ese no es el verdadero objetivo, sino conseguir que un niño sea digno, se quiera y tenga una vida lo más normalizada posible. “Algunos niños entran con ganas de morirse”, asegura Montse, “y mi responsabilidad es cambiar eso”. Por lo tanto, la prioridad de los trabajadores de la Ciudad Escuela es que se formen como personas, que sus cimientos sean los de la dignidad y el respeto.

La CEMU cuenta con moneda propia. Los niños tienen paga semanalmente y pueden cambiarlo por euros en la administración.

P: ¿Cómo es el procedimiento de reconducción de los niños más problemáticos?

R: El día a día porque conviven con más niños que ya están instruidos en un sistema ciudadano. La alcaldesa tiene 15 años, ya tiene orden público y Hacienda. Tenemos asamblea todos los jueves y se tratan diferentes temas. Entonces, los niños con algún problema de sociabilidad poco a poco se van reconduciendo.

“Edificio de las chicas”

P: ¿Cuáles son las normas de la comunidad?

R: Si un niño se porta mal o incumple las reglas se le pone un castigo inmediato y acorde con lo que ha hecho.

Terminamos la entrevista con una amable despedida. Montse nos invita a volver tan pronto como queramos. Se queda con los niños, que ya vuelven con sus familias tras haber preparado el programa de radio de la CEMU.

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