Cuando sea grande

Desde que somos chicos todos nos preguntan: ‘¿qué querés hacer cuando seas grande?’ El otro le hice esa pregunta a mi sobrina de 3 años y me dijo: ‘me quiero bañar en ducha.’ Y claro, ¿cómo catzo va a asumir que le estoy preguntando que quiere ser de grande? Como si tener un plan garantizara algo... Hay algunos – pocos – casos donde alguien puede saber desde muy chico qué quiere ser, pero la mayor parte de la gente necesita vivir, conocerse, descubrir sus habilidades e intereses para poder empezar a entenderlo. Y esos intereses, a la su vez, cambian, evolucionan.

Yo quería ser diputada (?), kiosquera y dueña de un vivero. Después quise ser abogada – como mi viejo. Después, hice una obra de teatro a los 16 y al sentir lo que era hacer reír a la gente, decidí que quería ser actriz. Pero mis viejos insistieron con que haga otra carrera, así que estudie Sociología un par de años. Hasta que me cansé – de hecho, me enfermé. Me curé y seguí con el teatro. También estudié interpretación simultánea. Al igual que con la actuación, la expectativa, lo que yo imaginaba que sería, era totalmente distinto a lo que me encontré. Pero tropezón no es caída y decidí incursionar en los doblajes – especializándome en el doblaje en inglés. Sin embargo, siempre me pasaba lo mismo, tenía la mala suerte de caer en entornos que no me convencían, siempre cargados de dimes y diretes – paranoia y ego.

Después de una experiencia especialmente negativa, decidí abrirme a posibilidades que iban más allá de mi espectro, de mis tan preciados planes. Así caí en Indicius – de casualidad. Fue el primer trabajo al que entre sin ningún tipo de expectativa. Pude entrar porque me recomendó una gran amiga y por ser bilingüe. Mi conocimiento del mundo digital era NULO. Incluso mi experiencia, como usuario, era bastante precaria. De a poco fui aprendiendo, preguntando, y – por sobre todo – me fui equivocando. Lo que más me motivaba era el grupo de personas con las que trabajaba. Gente entusiasta, laburadora, graciosa, relajada y muy talentosa. Por primera vez conocía en carne propia otra forma de laburar, basada en la confianza y la libertad creativa.

Ningún trabajo es perfecto. En todos los ámbitos laborales hay cosas para mejorar. En todos los trabajos hay tareas que son un bajón, que uno no quiere hacer. Pero confirmé algo que siempre sospeché: no importa solo lo que estás haciendo, sino con quién lo estás haciendo. El entorno y la gente con la que laburas te afecta en igual medida o, a algunos incluso más, que lo que estás haciendo. Y aunque a veces parezca que todas las cosas que hiciste o aprendiste no están relacionadas, lo están. Cada uno de los pasos que di para llegar hasta donde estoy, me dieron herramientas para poder hacer mi laburo, e intentar hacerlo jodidamente bien.

En conclusión, estudien lo que les guste — no por la aplicación que vaya a tener a nivel laboral, sino porque los ayuda a seguir creciendo y conociéndose. Y estén abiertos a todas las oportunidades; las expectativas no siempre van de la mano con la realidad. ¡Ah! Y otra cosita: no se preocupen tanto por lo que piensan los demás.