El “mojo” perdido de Etixx —Quick Step

Hasta hace no mucho tiempo, ayer mismo podríamos decir, el Etixx-Quick Step era el dominador absoluto de la temporada de clásicas del norte. Heredero del mítico Mapei de los 90, era habitual verles coleccionar victorias y controlar este tipo de carreras con mano de hierro. Puede que no siempre ganaran, pero siempre estaban rondando el pódium y en los movimientos claves de las carreras.

Todo cambió hace un año en aquella Omloop Het Nieuwsblad que Stannard les arrebató como si fueran simples juveniles. Esa carrera marcó el inicio del declive para el equipo belga, que salvo honrosas excepciones, se extiende de momento hasta lo que llevamos de esta. Ha habido victorias, claro, Kuurne con Cavendish, y Strade Bianche con Stybar el año pasado; o con Terpstra Le Samyn y esta mañana mismo de Kittel en La Panne después de la decepción de ayer.

Pero el equipo ya no domina, no es capaz de manejar las carreras a su antojo, aun a pesar de contar con superioridad numérica en casi todos los finales de carrera, casi siempre acaban teniendo que perseguir y casi siempre sin éxito, podemos decir que ha perdido el “mojo”.

Con Boonen lejos de su mejor versión y sus teóricos sucesores sin acabar de dar el salto de calidad definitivo, no parece que las expectativas de mejora sean muy halagüeñas para el equipo belga. Aunque quizá lo más preocupante de todo es que desde la dirección del equipo, el todopoderoso Patrick Lefevere no haya mostrado la menor autocrítica, dedicándose a buscar responsabilidades en los rivales y situaciones externas sin tener en cuenta los clamorosos errores de su equipo.

Llegan ahora las dos grandes citas de la temporada para el Etixx-Quick Step, Tour de Flandes y Paris Roubaix, llega su momento de la verdad, las carreras que marcarán el fin de la mía racha o un nuevo año en blanco en el pavés. Las fuerzas no han parecido acompañarles hasta ahora, pero quien sabe, tal vez en algún muro o tramo adoquinado encuentren el “mojo” que les devuelva al camino de la victoria.