Milán-San Remo, la clásica en cuestión.

Este fin de semana se ha disputado el primero de los cinco Monumentos del ciclismo con la inesperada victoria del francés Arnaud Démare quien se impuso con pasmosa superioridad en el clásico sprint de Vía Roma.

Via AFP

En una carrera cuya principal característica es su distancia, 290 kilómetros casi impensables en el controlado ciclismo de hoy en día, y las subidas a la Cipressa y el Poggio que se acumulan en los últimos 20 kilómetros del recorrido y que si bien en otras épocas servían para romper la carrera y seleccionar al ganador, en los últimos tiempos apenas si sirven para cribar el numeroso pelotón.

No son pocas las voces que reclaman un cambio en el recorrido, quizá con algo de razón, alguna dificultad añadida que endurezca el circuito y le de algo más de vistosidad a la prueba, reduciendo a su vez las posibilidades del previsible final alsprint. No podemos negar que para los ojos del neófito o del recién iniciado en el ciclismo, una carrera en la que durante más de 6 horas, más 260 kilómetros “no pasa nada”, es una carrera difícil de ver, aburrida quizá.

Nada de fácil tiene completar un recorrido como el de la Clasiccissima con medias superiores a los 40 km/h, ni tampoco hay en el calendario ciclista un sprint más bonito y con más incertidumbre que el de esta carrera, un sprint sin “trenos” y con las fuerzas al límite, probablemente el sprint más puro de la temporada.

Quizá un cambio de recorrido, más dureza, evitaría estos sprints, quizá le daría más vistosidad a la carrera, quizá viéramos un ciclismo más agresivo y más gente atacando por la victoria. Pero nada de esto es seguro, recorridos más duros y mas oportunidades para romper la carrera no siempre se acaban traduciendo en más ataques y carreras más vistosas, al final siempre dependerá de la actitud de equipos y corredores.

Intentemos disfrutar en cualquier caso del ciclismo tal y como nos lo plantean, tanto si llega la tan ansiada dureza, como si se repiten estos sprints todos los años, porque no lo olvidemos, los sprints también son ciclismo.

Mientras tanto, larga vida a La Primavera.

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