No fue un sueño

Ocurrió de verdad. Philippe Gilbert ganó el Tour de Flandes el pasado domingo tras un ataque a 55 kilómetros de la meta, en una carrera que cualquier amante del ciclismo habría podido soñar.

Tom Boonen rompió la carrera en el mítico Kapelmuur y el errático Quick Step supo hacer valer su superioridad numérica a la perfección, aun a pesar de que el pinganillo no les funcionara. No fue una visión de Lefrevre, ocurrió de verdad.

El eterno aspirante Sep Vanmarcke se caía de la manera más absurda tras haber cogido el corte bueno, mientras que el máximo favorito Peter Sagan se iba al suelo intentando evitar el pave justo cuando tomaba el mando de la caza. Pudo ser una pesadilla, pero lo vimos en directo.

No fue un sueño, pero si la adrenalina lo que llevó a Van Avermaet, el corredor más en forma del momento a vaciarse en los últimos kilómetros hasta tener a Gilbert a un puñado de segundos, para finalmente ver como la oportunidad se le escapaba entre las manos.

No fue un sueño ver al campeón belga enfilar en solitario la recta de meta mientras miles de fans gritaban enloquecidos, fue algo mucho mejor, especialmente para Philippe Gilbert.

Todo esto ocurrió de verdad y sin duda quedará en nuestras retinas para siempre.

Quien sabe, quizá el Quinto Adoquín tampoco sea un sueño después de todo…

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