Un domingo cualquiera

“Un domingo cualquiera puedes ganar o perder, un domingo cualquiera cualquier cosa puede pasar”*

Un domingo cualquiera puede sonar el despertador antes de que salga el sol; puede que tengas la fuerza de levantarte y preparar unas tostadas con Nutella y un café mientras decides si te despiertas.

Un domingo cualquiera puede que llueva o que haga viento, incluso puede que al final salga el sol; puede que dejaras preparada la ropa adecuada o puede que te dejaras olvidado el chubasquero y solo te des cuenta cuando empiece a llover.

Un domingo cualquiera puedes ir de paseo, o puedes ir deprisa; puedes llanear o puedes buscar las alturas cual cabra montesa. Puedes ir solo o resguardarte en la seguridad de un grupo; puedes dar relevos o dar excusas de lo mal que estás y lo poco que has entrenado.

Un domingo cualquiera puedes parar a tomar café y bollos relajadamente o puedes reponer energías sobre la marcha mientras intentas evitar la temida pájara.

Un domingo cualquiera puedes volver a tu casa sintiéndote un gigante de la ruta o puedes perder hasta el nombre por el camino; puede, incluso, que en ambos casos el premio final sea el mismo.

Un domingo cualquiera puedes salir a montar en bici o puedes quedarte en casa pensando en lo que podría haber sido.

Tú eliges, yo lo tengo claro.

*(de la película Un domingo cualquiera, una gran película de Oliver Stone, que si no habéis visto os recomiendo que lo hagáis (no, no va de ciclismo))

Posted on lunes, enero 25, 2016 by Víctor Herranz Villagrán


Originally published at vitihv.blogspot.com.

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