Se busca persona políticamente incorrecta, con una vida de experiencia pensando por sí misma

No es el título de una oferta que vi el otro día. Ni el de otra que veré mañana. Es el tipo de persona que demanda la sociedad para salir de su atolladero moral, para generar líderes creíbles, sensatos, con futuro. Es una oferta con contrato vitalicio y curro garantizado. Trabajo creativo, nada monótono, con una gran proyección y para gente muy ambiciosa.

Parece que Donald ha visto claro que él era el candidato idóneo para el puesto, nada menos que en la vacante de la Casa Blanca. Si estará bien pagado el cabrón… Que Estados Unidos haya contratado o no al candidato ideal es algo que veremos muy pronto. Pero como siempre, los useños se adelantan en todo, para lo malo y para lo bueno.

Venga lo que venga, lo que es evidente es que Hilary no respondía al perfil de esta singular oferta de trabajo. Y los Estados Unidos han visto preferible el riesgo a la certeza, cuando ésta sólo significaba miseria.

Yo me alegro de este giro, que seguro producirá un efecto dominó en el resto del mundo para desterrar al político fantoche, profesional, vacío, gris que no representa na´ o, dicho en positivo: que sólo a la nada está representando. Al político que dice trabajar para mejorar la vida de los ciudadanos. Al político amodorrado que no se atreverá a decir nunca lo que piensa de na´ y ni mucho menos moverá un dedo por la mejora de ta. Eso le da igual, su trabajo es un sillón, una apariencia, la sombra de algo que ya no reconoce.

Pero el ejemplo de Trump ha calado. Dígase lo que se quiera de su lenguaje obsceno, directo y claro. Clamen puritanos cuando oyen la palabra “teta”. Las antiguas etiquetas (xenófobo, homófobo, racista, sexista, machista…) se van al carajo toda vez que ostentando esas cualidades se puede llegar a la Casa Blanca.

No digo yo que Trump lo sea, ni de lejos. Todos lo somos para la instancia moral que nos gobierna en la sombra, sin atreverse a decir su nombre, censurando nuestra libertad para pensar, inoculándonos el miedo a decir A. Ese castillo kafkiano de lo políticamente correcto va a empezar a quebrarse con el liderazgo de un león que no se dejará comprar (entre otras cosas porque está forrado y tiene 70 años).

Parafraseando la frase de Rousseau con la que empieza el Contrato Social: “El hombre nace libre pero por todas partes se encuentra encadenado”. Mejor sería decir amordazado.

Confieso que la sensación de orfandad que sentía en el mundo se mitigó siquiera un poco cuando de resaca esa mañana encendí el móvil y certifiqué la buena nueva.

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