Corto viaje

Muchas veces uno elige hacer ciertas cosas de las que no está seguro. Si le gusta , toma riesgos y se arma de fuerza para demostrar cómo lo hace. A pesar que no funcione muchas veces lo sigue intentando.
Yo creo que la música de los años ´80 habla de eso, de seguir intentando a pesar de los problemas que surjan y eso define a la época, hoy la música está sobrepoblada de actitudes que llevan al placer del momento y a pesar de que no la pases bien, es lo que te toca haciendo un paralelo con el no future de los fines de los ´70.
En la estética las modas de diferentes años se cruzan y Sheilu, como le dicen las amigas, combina la represión reggaetonera con la suspicacia intelectual del post punk ochentoso. Apasionada, dubitativa, golpeada por un ciclo menstrual muy inestable. Cuando dos sanguches de milanesa dentro de un colectivo, en el que la mayoría no cenó, siendo las 23:30 provoca una relación especial. Sheilu se baja antes de lo previsto y nuestra objetivación se queda cortada por esos dos sabrosos sanguches.
La vida pasa volando y uno la pierde fabricando sus mejores vacilaciones. Rige lo nuevo y crea una historia.

Al quedarse sin cosas para decir uno entra en un estado extraño, se pierde el objeto y la desolación lo abruma. La creatividad desbordará por otro lugar.