Agenda

Eustacio siempre fue muy despistado. Un día iba caminando por un barrio de Buenos Aires cuando decidió entrar a un negocio de venta de antigüedades. Allí, nada llamó su atención excepto por una vieja agenda. La misma, no tenía ningún elemento o accesorio que la haga especial, lo único que motivó a Eustacio a comprar la agenda fue el año que figuraba en la tapa: 1986, el año en que nació.

Llegó a su casa y decidió hojear la agenda. La misma indicaba todo tipo de suceso previsto tales como feriados y fechas patrias pero no figuraba ninguna anotación personalizada, tampoco se observaba ninguna mancha ni maltratos en las hojas ni en la tapa. Se podría decir que la agenda estaba impecable, a pesar del tiempo transcurrido.

Sin embargo, Eustacio notó con cierta sorpresa que casualmente faltaba la hoja correspondiente a la fecha de su nacimiento en la agenda. Ninguna otra hoja faltaba del libro excepto por ese preciso día. Asustado de tal coincidencia decidió esconderla. Encendió su PC y se puso a buscar en el calendario del sistema la fecha de su nacimiento. Nuevamente no la encontró.

Esta vez más asustado, ingresó a la hemeroteca online para encontrar un diario publicado el día de su nacimiento, pero sin éxito. Desesperado, abre diferentes buscadores para ingresar la fecha y nada… cero resultados.

No esperó ni un momento más y fue al registro de las personas. Le costaba creer que no haya ningún dato de nada ni nadie en el día de su nacimiento. Llegó y sin esperar a que le llegara su turno en la fila, decidió hablar con la empleada a quien le preguntó si podría fijarse en los registros si existe al menos una persona que haya nacido en esa fecha. Como tenía miedo siquiera de pronunciarlo decidió darle los datos de su fecha de nacimiento anotados en un papel.

Con los ojos abiertos de par en par y las mejillas ruborizadas al ver lo que había escrito en el trozo de papel, la señora le dice gentilmente que jamás había oído de alguien que naciera el 31 de Juliembre.

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